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Científicos de Oxford logran probar el overclock cerebral para mejorar el aprendizaje y la memoria

Con este método, el cerebro humano puede mejorar su aprendizaje tres veces más rápido.

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, sugiere que el cerebro humano puede mejorar su aprendizaje tres veces más rápido con overclock cerebral, probado por los expertos.

De acuerdo con un informe publicado en el sitio web de Computer Hoy, que cita la investigación, los autores simplemente encendieron una luz en la frecuencia individual de ondas cerebrales alfa durante 1,5 segundos.

El reporte explica que el cerebro es un centro constante de actividad eléctrica. Cuando se mide mediante electroencefalograma (EEG), surgen ciertos patrones en forma de actividad de ondas cerebrales que oscilan con regularidad.

Cuando una persona se siente tranquila, relajada o meditativa, las ondas cerebrales tienden a oscilar entre 8 y 12 Hz, lo que se conoce como el espectro de ondas alfa.

Zoe Kourtzi, autora principal del estudio, detalló que cada persona tiene su propia frecuencia de ondas alfa dentro de este rango y, si se puede estimular todo el cerebro para que se sincronice a esta frecuencia, se puede acelerar radicalmente el rendimiento en el aprendizaje.

¿Cómo lograron el overclock cerebral?

En informática, el overclocking es la práctica de aumentar la frecuencia de reloj de una computadora para superar la certificada por el fabricante. Llevándolo a la ciencia, Kourtzi y un equipo de neurocientíficos tomaron lecturas del electroencefalograma de 80 participantes y determinaron la frecuencia única de las ondas alfa de cada sujeto.

Luego, crearon “pulsos ópticos”, es decir, cuadrados blancos parpadeantes en una pantalla de computadora, sintonizados para coincidir con precisión con las ondas alfa individuales. Mostraron estos pulsos a los sujetos durante 1,5 segundos, partiendo de la hipótesis de que esto “arrastraría” la actividad cerebral a un estado más sincronizado.
 
A continuación, los voluntarios tuvieron que realizar una tarea cognitiva rápida en la que debían distinguir formas concretas en un caos visual. Cada persona repitió este ejercicio 800 veces.

Los distintos grupos recibieron la frecuencia correcta sincronizada con los picos de su lectura de EEG, la frecuencia correcta sincronizada con los valles de su lectura de EEG, ondas aleatorias u ondas que se sintonizaron deliberadamente para que fueran ligeramente demasiado lentas o demasiado rápidas.

La conclusión fue que la velocidad de aprendizaje a la que estos grupos mejoraron su rendimiento fue radicalmente diferente, siendo los voluntarios a los que se les dio la frecuencia correcta sincronizada con los mínimos de su EEG los que obtuvieron mejores resultados, consiguiendo ser tres veces más rápido que el resto.
 
* Tomado de FayerWayer