La expansión de la tala ilegal y las operaciones madereras en la Amazonía peruana ha puesto en alerta a una comunidad indígena del departamento de Madre de Dios. Recientemente, miembros de la comunidad yine reportaron la presencia de un grupo de indígenas en aislamiento voluntario, conocidos como mashco piro, en su territorio, informó la organización Survival International.
El avistamiento ocurrió cerca de la frontera con Bolivia y Brasil, en zonas donde los mashco piro raramente abandonan el bosque. “Es muy preocupante, corren peligro. Desde nuestra comunidad podemos oír los motores, y ellos también los escuchan”, declaró Enrique Añez, presidente de la comunidad yine, señalando que la maquinaria continúa abriendo caminos hacia el interior de su territorio.
Especialistas advierten que las invasiones a territorios de pueblos no contactados suelen provocar epidemias mortales, ya que sus miembros carecen de inmunidad frente a enfermedades externas. Además, la tala está destruyendo áreas vitales del bosque de los mashco piro, lo que ha derivado en enfrentamientos violentos. En 2024, cuatro madereros murieron en choques con miembros de la comunidad, sin que se conozca el saldo de víctimas indígenas.
Tras estos incidentes, el Consejo de Administración Forestal (FSC) suspendió la certificación de sostenibilidad de la empresa Maderera Canales Tahuamanu (MCT), una de las principales operadoras de la zona, medida que estará vigente hasta noviembre. Sin embargo, Survival International denuncia que las actividades madereras se han reanudado, incluso con la construcción de un puente sobre el río Tahuamanu para facilitar el transporte de madera.
Desde 2002, parte del territorio de los mashco piro está protegido por la Reserva Territorial Madre de Dios, que busca salvaguardar a los pueblos no contactados Mashco Piro, Yora y Amahuaca. No obstante, grandes extensiones permanecen fuera de la reserva y han sido concesionadas a empresas madereras. “En la madera que proviene de esta parte del bosque se indica ‘bosque certificado’, aunque lo que debería decir es: ‘pueblo sacrificado’”, lamenta Añez.