Un tribunal del estado de Pará condenó a la filial brasileña de Volkswagen a pagar 165 millones de reales (aproximadamente 30 millones de dólares) tras comprobarse que, entre 1974 y 1986, la compañía impuso a cientos de trabajadores un régimen laboral en condiciones “degradantes” y similares a la esclavitud en una hacienda ganadera.
El fallo, emitido por el juez Otavio Bruno da Silva Ferreira, establece además que la automotriz deberá reconocer públicamente su responsabilidad, pedir disculpas a los afectados y a la sociedad brasileña.
De acuerdo con el Ministerio Público de Trabajo, Volkswagen no solo invirtió en la Hacienda Vale do Rio Cristalino, sino que también participó en su gestión estratégica y se benefició de la explotación laboral ilícita. La empresa, según la investigación, recibió recursos públicos y beneficios fiscales que impulsaron su negocio ganadero, convirtiéndolo en uno de los mayores del sector.
Unos 300 trabajadores fueron contratados con documentos irregulares para deforestar y preparar pastizales. Eran vigilados por guardias armados, vivían en chozas precarias, sufrían alimentación insuficiente, acumulaban deudas que los ataban a la hacienda y carecían de atención médica. El ministerio calificó el caso como “uno de los mayores episodios de trabajo esclavo en la historia reciente de Brasil”.