La actividad constructora habría crecido 2.7% en julio de este año, sumando así tres meses consecutivos en alza, según estimaciones presentadas por la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) en la edición N.° 92 del Informe Económico de la Construcción (IEC).
Este resultado, sin embargo, refleja una ralentización frente al primer semestre del 2025, que cerró con una expansión de 5.2%. El crecimiento de junio (+9.6%) permitió ese repunte, impulsado por un mayor consumo de cemento (+9.1%) y avance de obra pública (+11.2%). En dicho mes, la construcción fue el segundo sector con mayor dinamismo, después de la pesca (+33.7%).
“El desempeño del sector en la primera parte del año ha sido favorable, con cifras récord en junio y un crecimiento acumulado superior al de los tres años precedentes. Sin embargo, la desaceleración de julio, los problemas en la ejecución de la inversión pública y la incertidumbre electoral plantean un escenario más complejo para el segundo semestre”, señaló Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de CAPECO.
El gremio estima que el PBI construcción cerrará el 2025 con un incremento de 4.8%, en línea con lo registrado entre enero y julio, aunque advierte que será difícil sostener este ritmo. La menor eficiencia en la ejecución de obras públicas —especialmente en las municipalidades— y la paralización de proyectos a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) son factores que afectan el desempeño sectorial.
En cuanto al mercado inmobiliario, los créditos hipotecarios mantienen un crecimiento sostenido (+19.7% en número de colocaciones y +28.2% en montos otorgados entre julio 2024 y junio 2025), alcanzando un récord histórico de S/ 15,687 millones desembolsados. Por su parte, los Bonos Familiares Habitacionales (BFH) del programa Techo Propio podrían cerrar el año con cerca de 46 mil subsidios, su mejor resultado en cinco años.
Finalmente, Valdivia advirtió que, aun con las perspectivas positivas, el país requiere reformas profundas: “Las expectativas más optimistas sobre el sector no bastan para atender los retos de competitividad, empleo formal y reducción de brechas sociales. Se necesitan cambios estructurales en la gestión estatal, impulso a la inversión privada y políticas claras de desarrollo territorial”, remarcó.