El tiroteo ocurrió el miércoles por la mañana, cuando Westman disparó a través de una ventana de la iglesia sin ingresar al edificio. Entre las víctimas fatales se encuentran un niño de 8 y otro de 10 años; 15 niños más y tres adultos resultaron heridos. La policía recuperó un rifle, una escopeta y una pistola, todas compradas legalmente, así como municiones y cuadernos con referencias a otros tiroteos y pensamientos violentos.
Las autoridades indicaron que Westman sentía odio hacia casi todos los grupos sociales y admiraba únicamente a tiradores escolares y asesinos en masa. Su intención principal era infligir sufrimiento a los niños, según el fiscal federal interino del distrito de Minnesota.
La ciudad de Minneapolis, en shock por la tragedia, ha pedido reforzar el control de armas. Familias y sobrevivientes expresaron su dolor y destacaron la necesidad de cambios urgentes para evitar nuevos ataques.
El gobernador Tim Walz desplegó fuerzas estatales para aumentar la seguridad en escuelas e iglesias, mientras la comunidad organiza memoriales y muestra su apoyo a las familias afectadas.