El Ministerio de Economía y Finanzas publicó el Marco Macroeconómico Multianual y mantiene un sesgo optimista respecto al crecimiento económico de este año y el 2026, según señala el exministro de Economía y Finanzas, David Tuesta.
“La proyección de PBI para el 2025 (3,5%) se basa en un mayor dinamismo del gasto privado y la inversión (4,5%), apalancada en megaproyectos mineros y de infraestructura (Línea 2 del Metro, APPs por más de US$ 8 mil millones en 2025 y casi US$ 17 mil millones en 2025-2026). Sin embargo, al revisar la composición del crecimiento se evidencia una brecha: mientras la demanda interna mejora, la oferta primaria (pesca y minería) se desacelera y las exportaciones se ajustan a la baja”, sostiene.
Por eso, el extitular del MEF considera que “es un acto de magia y malabarismo el nuevo Marco Macroeconómico Multianual del MEF”.
En el documento el Ministerio de Economía también proyecta un fuerte repunte en los términos de intercambio (IAPM: -0,4% vs. MMM: 4,2%), con un perfil más optimista hacia adelante, lo que le ayuda a sostener sus proyecciones.
Afirma, sin embargo, que el punto delicado está en lo fiscal. “El gobierno insiste en que el déficit bajará a 2,2% del PBI este 2025 y 1,8% en 2026, para converger al 1% en 2028-2029”.
En opinión de Tuesta, “que el déficit fiscal de este año cierre como estima el MEF es retador pero hacia futuro es muy, pero altamente optimista”.
Indicó que este gobierno, el de Dina Boluarte, ya no estará cuando las malas noticias lleguen.
Anota que para llegar a esa meta se observa una ralentización del gasto, lo que hace poco creíble la consolidación, más aún tras años de expansión desmedida del gasto corriente. “En otras palabras, este gobierno hizo explotar el gasto y ahora traslada el costo del ajuste al próximo”.
Añade que el mensaje de fondo del Marco Macroeconómico Multianual es contradictorio: se reconoce la necesidad de sostenibilidad fiscal, pero se construye sobre supuestos demasiado optimistas de ingresos y sobre una contracción casi automática del gasto que difícilmente se dará. La foto inmediata la pintan favorable; la herencia, en cambio, será un espacio fiscal comprimido y con poco margen para enfrentar futuros choques.
“Como diría Hurtado Miller: “Que Dios nos ayude””, finaliza.