La Casa Blanca afirmó este jueves que no descarta usar la fuerza militar contra Venezuela. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Presidencia, señaló en rueda de prensa que el presidente Donald Trump “está dispuesto a emplear todos los recursos de su país” para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
Al ser consultada sobre un posible ataque a instalaciones venezolanas, Leavitt respondió: “No me adelantaré al presidente sobre ninguna acción militar. Pero puedo decirles que muchos países del Caribe y la región han respaldado las operaciones y esfuerzos de esta Administración contra las drogas”.
La funcionaria agregó que “es la máxima responsabilidad de este gobierno impedir el tráfico ilícito de drogas hacia nuestro país y proteger a los ciudadanos de estos venenos mortales”.
Tensiones en aumento
Las relaciones entre Washington y Caracas se han tensado aún más en las últimas semanas. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, anunció un incremento de 25 a 50 millones de dólares en la recompensa por información que conduzca a la captura del presidente Nicolás Maduro, a quien Estados Unidos acusa de liderar un cártel de narcotráfico, sin presentar pruebas.
La situación se agravó con el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el sur del mar Caribe, supuestamente para combatir el tráfico de drogas, aunque sin detallar el alcance, duración o áreas de operación. Este movimiento generó críticas de varios líderes regionales e internacionales, quienes consideran que podría violar la soberanía venezolana y desestabilizar la paz en la zona.
Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, calificó como “noticias falsas” las acusaciones de que el país sería un narcoestado y aseguró que estos señalamientos buscan “provocar un quiebre interno”.