martes 12 de febrero, 2019

Benzema reloaded - por Gianni Paolo

Lectura de 3 minutos
Karim Benzema
Fuente: Facebook Karim Benzema

El Real Madrid volvió a ganar. Esta vez, lo logró frente al Atlético de Madrid, un rival durísimo. Ya son cinco partidos consecutivos —solo en LaLiga— en los que el conjunto dirigido por Santiago Solari obtiene la victoria. En este gran momento del Madrid, fruto del desarrollo de una particular dinámica de juego, Karim Benzema cumple un rol crucial. Pero, poco se habla en términos futbolísticos de su aporte; se prefiere criticar una supuesta “pérdida de hambre goleadora”, “poca actitud” y otros lugares comunes similares. En ese sentido, mediante el siguiente artículo —alejado de tales aseveraciones— quisiera trazar una brevísima aproximación a la dimensión real del juego del francés; al mismo tiempo, indicar su relevancia en el plano colectivo del equipo madrileño.

Benzema es, sin lugar a dudas, un centrodelantero exquisito. Aparte de sus virtudes técnicas —control, pase, regate, etc.— el francés posee una distintiva comprensión del juego, lo cual le permite tomar —en la mayoría de las veces— las mejores decisiones en beneficio de su equipo. Su accionar se guía por una concepción colectiva del juego. Lo más importante para él, si nos basamos en sus ejecuciones en el campo, reside en generar todo tipo de superioridades —posicionales, numéricas y demás— para sus compañeros. No solo hace que los demás participen; busca, además, que lo hagan en situaciones ventajosas.

Sin embargo, lo escrito en el párrafo anterior, muchas veces queda en segundo plano en los comentarios de los “analistas”. Principalmente, por la idea según la cual los únicos criterios para valorar a un “9” son la cantidad de goles anotados y el cumplimiento indefectible de un número delimitado de funciones. Además de revelar una rígida y estática concepción del jugador —“cada puesto tiene características universales”— esto se funda en un error que identifica Ignacio Benedetti: “pensar al futbolista en puestos antes que en roles”. Explica el periodista venezolano:

“Si al futbolista le asignamos un puesto, por ejemplo, el de lateral derecho, cada vez que este se atreva a salir de esa demarcación para proyectarse por su banda, o para hacer de volante interior, estaremos ante un alejamiento peligroso de su zona. Pero si al futbolista se le asignan roles, tendrá la libertad de pensar y ejecutar siempre según lo que la jugada exige. La posición somete y tiraniza; el rol es libertad a partir del conocimiento y la interpretación”.

Volviendo sobre Benzema, este, desde su rol de centrodelantero, no solo anota goles —lleva 17 en la temporada—, sino también se incorpora, por su capacidad asociativa, de manera positiva en el proceso de construcción de juego. Realiza movimientos capaces de desequilibrar a los contrarios, ocupa con inteligencia los espacios, asiste constantemente a extremos y mediocampistas, y, por si fuera poco, siempre se muestra como opción para aguantar envíos largos y sostener las progresiones ofensivas de su equipo. Por otro lado, me parece destacable cómo ha mantenido una óptima relación con Vinicius Jr: no le reprocha de forma agresiva a este por sus arranques individualistas y, más bien, siempre está dispuesto a jugar con él y demostrarle confianza. En definitiva, la participación del talentoso jugador de ascendencia argelina representa un aporte fundamental en el crecimiento futbolístico del Madrid.

Me encantaría complementar todo lo mencionado con imágenes o videos. Lamentablemente, la cuestión del copyright me lo impide. No obstante, invito a observar, por ejemplo, cómo se origina el gol frente al Barcelona a mitad de semana: el ‘Gato’ se posiciona por el frente izquierdo, toca con Vinicius y luego aparece sobrando a la defensa culé para asistir con precisión a Lucas Vázquez. Otro: el último gol del Madrid frente al Atlético. Benzema se ubica en intermedias, obliga al Giménez a salir con él, descarga con Modrić y deja el espacio libre para la llegada y finalización de Bale. En fin, podría poner muchos más ejemplos, pero lo que busco señalar, creo, ha quedado claro —aunque mi capacidad descriptiva no sea la mejor—.

Por lo tanto, lo que distingue al centrodelantero francés —un diez camuflado, según Jorge Valdano— no son esos intangibles que no explican nada, como “meter huevo”, sino la fina inteligencia práctica, la forma de vincularse e interactuar con los demás compañeros en las dinámicas colectivas que implica el fútbol. Para concluir y/o resumir este texto, qué mejor que las palabras del citado exfutbolista y articulista argentino, aunque suenen un poco antiguas:

“No estamos ante un goleador, sino ante un gran jugador que marca goles. […] Mientras Cristiano busca la portería, Benzema devuelve una pared, elimina a un rival, hace un movimiento inteligente para que un compañero encuentre espacios, frena para quitarle vértigo a un equipo que, con Bale y Cristiano, a veces peca de exceso de velocidad… En fin, juega. En el momento en que el número de goles no es coherente con el número que lleva en la espalda, vuelve a ser cuestionado. Porque el pueblo está mucho más pendiente de sus errores y sus números que de esa capacidad para hacer mejor a sus compañeros.”

Escribe Gianni Paolo
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