jueves 31 de enero, 2019

Libertad para el policía Elvis Miranda - por Daniel Urresti

Lectura de 3 minutos
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Una muerte o una prisión injusta es de las cosas mas terribles que tiene a veces que enfrentar una familia.

En un artículo que escribí hace un par de años conté quem gracias a mi tío Gerardo que se ofreció a pagarme la garantía que se exigía a los cadetes que ingresaban a la Escuela Militar de Chorrillos, cambió mi vida y logré hacer una buena carrera profesional en mi amado ejército.

Esta vez, quiero contar lo que pasó con su hijo menor, mi primo.

Era un jovenzuelo criado en Piura, amante de todo tipo de deportes. Su parecido físico conmigo era algo que siempre resaltaban los familiares.

Quería, siempre quiso por alguna razón desde muy pequeño, ser policía. Yo lo animaba a que ingrese al ejército, pero su decisión estaba tomada.

Quiero proteger a las personas, odio a los delincuentes – solía decir.

Más de una vez, mi tío fue citado al colegio, debido a que mi primo se veía envuelto en peleas ajenas, donde normalmente fungía de defensor del más débil. Llevaba el espíritu policial en su corazón.

La familia decidió apoyarlo, pero siempre que siguiera mi ejemplo: que primero ingrese a la escuela de subalternos y luego, si aún estaba seguro, que postule a la escuela de oficiales.

Mi primo querido egresó como policía y la dicha por este logro iluminaba a todo el que lo viese.

Logramos que fuese a servir al norte del país el primer año de su carrera. Quería postular a la escuela de oficiales y comenzó a estudiar mucho, comenzó a sobresalir en su trabajo. Carajo, de verdad que era un buen policía.

Ese año se produjo el terrible Baguazo, patrocinado por la incompetencia del ejecutivo liderado por Alan García.

Mi primo fue trasladado a la zona del conflicto y, finalmente, estuvo entre los mas de treinta policías que fueron masacrados y muertos sin armas y sin posibilidad de defenderse.

Cuando leímos en la relación de fallecidos su nombre, RONALD GERARDO ELERA YANAC, fue terrible, incomprensible, un muchachito en su primer año de policía, moría masacrado por tratar de cumplir con su deber.

Esto destrozó moralmente a la familia. La verdad es que mi tío nunca lo pudo superar, pero lo que sí sentimos todos en ese entonces, hasta ahora, es un orgullo tremendo. Mi primo, a pesar de su juventud y su cortísima carrera, murió cumpliendo con su deber, por lo que él creía.

Tal vez, ahora entiendan por qué me afecta tanto el caso del SO PNP Elvis Miranda, que también es piurano, que también está en su primer año, que también ha demostrado su espíritu policial y ahora está cumpliendo una prisión preventiva de 7 meses por haber liquidado a un delincuente en una intervención policial.

No estoy contra la investigación que se tenga que hacer, estoy contra el criterio de los jueces que lo encierran por dos motivos:

1. Puede haber peligro de obstrucción a la investigación por ser policía. Falso: la dirección de la investigación la tiene la fiscalía, no la Policía.

2. No tiene arraigo laboral. Falso: el mismísimo Ministro del Interior ha manifestado que el referido Sub Oficial seguirá laborando en la PNP.

Fallas como esta, en nuestro sistema de justicia, atentan contra la moral de la Policía y de sus familiares y, por ende, afectan la seguridad ciudadana que tanto necesita de apoyo justo en estos momentos.

Esperemos que se gane la lucha y la libertad de Elvis Miranda.

Siempre listo para la conversación del día.
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