sábado 29 de diciembre, 2018

Guerra del Centavo - por Alejandra Guardia

Lectura de 3 minutos
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Fuente: ANDINA/Oscar Farje

Lima es la tercera ciudad más grande de Sudamérica y una de las 30 ciudades más pobladas del mundo. Sin embargo, todavía encuentra muy difícil solucionar el caos y ganarle a la «Guerra del Centavo». La reciente creación de la Autoridad de Transporte Urbano sería una de las medidas más prometedoras para reformar nuestro sistema de transporte.

Lima es una ciudad con casi 10 millones de habitantes, que soporta al menos 22 millones de viajes al día (CAF, 2016). Se caracteriza por contar con un sistema de transporte público deficiente y, ciertamente, caótico. Las vías con prioridad para buses representan solo el 0.3%, mientras que la prioridad para ciclistas un 1.2%. Aquí, el costo de usar el autobús es muy similar al de emplear un auto propio; a diferencia de países europeos, en donde el costo de usar automóvil es 10 veces superior al del transporte colectivo.

Pese a ello, el panorama tiene un punto rescatable. Mientras las ciudades del mundo se esfuerzan por incrementar el uso de transporte público, en Lima, este constituye el 51% de los viajes. Ello ubica a nuestra capital entre las ciudades con mayor uso de transporte colectivo en Sudamérica, junto con Santiago de Chile y Ciudad de México. Además, su nivel está muy por encima de las 10 ciudades más extensas de Estados Unidos, en donde el transporte público es empleado solo por el 11% de los viajes. Para las políticas de movilidad, este es un punto a favor importante.

Entonces, ¿qué está fallando en el transporte de Lima? ¿Por qué nos cuesta tanto desarrollar una reforma de transporte? Para la mayoría de limeños, los principales culpables serían, seguramente, los choferes. Sin embargo, la causa real recaería en la debilidad regulatoria y la atomización de autoridades de transporte en Lima, contemplada en el actual marco institucional.

El Decreto Legislativo 651, promulgado en 1991, estableció libre competencia de tarifas, libre acceso a rutas y libre participación de personas naturales o jurídicas en el sistema de transporte público. Ello generó sobreoferta y una importación espectacular de flota que hasta hoy lamentamos. Ante ello, las ordenanzas 104, 131 y 132 establecieron, entre otros cambios, que la Municipalidad Metropolitana de Lima debía autorizar, mediante concesiones, el servicio público de transporte. Es así como se rige actualmente nuestro transporte, con concesiones que tercerizan el servicio a propietarios de flota y ellos, a su vez, a choferes y cobradores. Estos luchan cada día por ganar las carreras de sus vidas, dando lugar a la famosa «Guerra del Centavo».

Adicionalmente, la normativa no establecía que los tres niveles de gobierno debían coordinar la ejecución de proyectos adecuadamente planificados y articulados. A diferencia de ciudades como Londres, Paris, Berlín, Barcelona y Santiago de Chile, en donde se cuenta con una autoridad de transporte, en Lima las inversiones son fragmentadas, y se descontinúan cada cuatro o cinco años.

Frente a ello, se aprobó en setiembre de este año el proyecto de ley que crea la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), un nuevo organismo que centralizará las competencias de transporte en una sola entidad. Su objetivo es lograr una gestión ordenada y articulada del transporte, que elimine la superposición de funciones entre las municipalidades de Lima y Callao, la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico, y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).

Gracias a esta nueva autoridad, se espera contar con un sistema único de cobranza de pasajes, así como con normas para la articulación física y operacional del Sistema Integrado de Transporte de Lima y Callao. La ATU también tendrá a cargo la aprobación del Plan de Movilidad Urbana, lo que reducirá los problemas de coordinación entre entidades, y permitirá establecer medidas de largo alcance para el ámbito metropolitano.

Así, el 2018 cierra con una estrategia más sólida para darle fin a la «Guerra del Centavo». La firma de la segunda adenda del contrato de la Línea 2 del Metro refuerza aún más el panorama positivo del transporte limeño para el 2019. Ojalá el MTC, el nuevo alcalde de Lima y la ATU nos permitan ver pronto cambios que reduzcan las pérdidas de capital humano en congestión, y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

Economista de la Universidad del Pacífico y consultora en Gestión Pública. Interés por las políticas públicas, investigación y proyectos de inversión.
Siempre listo para la conversación del día.
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