sábado 8 de diciembre, 2018

Augusto Rey: "Con mis hijos no te metas le está haciendo daño a nuestra educación"

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Augusto Rey
Fuente: Augusto Rey / Difusión

Augusto Rey es regidor metropolitano y abogado. Hoy escribe en Perú 21 y desde su esa trinchera normalmente alza la voz sobre varios temas de interés local y nacional. En esta entrevista con Altavoz, nos cuenta lo que piensa respecto a la llamada “ideología de género” y sobre la importancia de tener más congresistas aparte de Alberto de Belaunde, Marisa Glave e Indira Huilca que asuman una agenda por la defensa de los derechos de la comunidad LGTB. Del mismo modo, opina acerca de la gestión de Castañeda Lossio y las expectativas que tiene de Jorge Muñoz.

¿Cómo estás, Augusto? Acaba de realizarse recientemente una marcha del colectivo #ConMisHijosNoTeMetas, colectivo que principalmente se opone al enfoque de género en la currícula escolar. ¿Qué opinión tienes de este espacio y del enfoque?

El enfoque de género se construye sobre la premisa de que en democracia todos deberíamos tener las mismas oportunidades. Es una forma de construir un piso común para hombres y mujeres. ¿Por qué oponerse a eso? Algo que nos debería llamar la atención es que nunca antes en el Perú se ha cuestionado con tanta intensidad que una sociedad comparta ciertos valores, ni que existan requisitos mínimos para la educación. Solo la aparición de este nuevo discurso recalcitrante de grupos como “Con Mis Hijos No Te Metas” y “Padres en Acción” ha generado un conflicto que no debería existir. En el fondo están haciendo política con una agenda mayor y en este tema han encontrado un nicho que están explotando, con el altísimo riesgo de que la cultura del machito, la discriminación y misoginia siga haciendo daño.

El término que este colectivo usa para descalificar la política de equidad de género es llamarla “ideología de género”. ¿Por qué consideras que no existe esta ideología?

La mal llamada “Ideología de género” es usada por la rama más extrema de la derecha y la iglesia politizada para caricaturizar las políticas orientadas a promover la no discriminación y la sexualidad responsable. Lo que buscan con tanto alboroto es que los jóvenes no reciban información que los ayudaría a ser más libres y responsables. Es una forma de mantener la rigidez de una sociedad donde el rol de las personas está definido por su sexo. Es un tema de poder. También de necedad y desinformación. Así que la mejor forma de dar la batalla es con información y haciendo política, como ellos.

En tu etapa escolar, ¿alguna vez fuiste testigo de un hecho de bullying homofóbico? ¿Cómo sucedió y cuál fue tu reacción?

Claro, ¿quién no ha visto algún caso de buleo homofóbico? Si la TV, la calle, la familia y hasta el colegio enseñan que un hombrecito pega, insulta, maltrata y reprime cualquier forma de sensibilidad, eso sin duda influye en la vida de los niños. Prefiero no mencionar un caso específico, pero igual debo admitir que estuve en un colegio en el que nos enseñaron a cuestionar y sancionar esa forma de violencia desde siempre. Creo que hicieron un buen trabajo.

Hasta hace unos pocos años hablar de este tema era tabú, hoy incluso el propio Ministerio de Educación tiene mensajes como el que la intolerancia se aprende mientras que la orientación sexual no. Hemos avanzado, ¿qué retos tiene el Ejecutivo y Legislativo en este aspecto?

Necesitamos construir nuevos sentidos comunes para que las personas no sientan vergüenza de lo que son, nuestra sociedad celebre la diversidad y la discriminación sea socialmente rechazada. Esos deberían ser las grandes objetivos que orienten la acción estatal para la aprobación normas y políticas. Tengo la impresión que el MINEDU y algunos otros sectores sí decidieron jugarse ese partido y me alegra. Pero aún es insuficiente.

¿Cómo fue tu crianza de niño y adolescente respecto al respeto que te inculcó tu familia por el respeto a las libertades individuales?

Tuve la suerte de recibir una educación muy abierta en mi casa y el colegio. Pero igual he pasado por un proceso de aprendizaje y deconstrucción que me ha permitido valorar mucho más nuestras diferencias. He aprendido que la diversidad suma, no resta, y que una persona libre, es una persona con más posibilidades de ser feliz. De eso estoy convencido.

Has estado no solamente en la Marcha del Orgullo de cada año, sino en diversas acciones para defender iniciativas como la unión civil o el matrimonio igualitario. ¿Qué tan lejos estamos de estas medidas?

Siento que estamos más cerca que antes, pero muy lejos todavía. Igual ese futuro es inminente y será diverso o no será. Aquí uno tiene que decidir de qué lado de la historia estar. Para eso tenemos que elegir a legisladores que asuman esta agenda, la hagan suya y, luego, la hagan realidad. Se necesita más política y más persuasión. Hay algunos valientes en el Congreso actual, como la nueva generación donde están Alberto, Indira o Marisa, pero necesitamos más.

Hay una población de la que antes no se hablaba mucho y es la trans, la más vulnerable en la comunidad LGTBI. ¿Qué se puede hacer desde el gobierno aparte de impulsar la ley de identidad de género?

La ley de identidad de género es una medida fundamental. La otra es su integración al sistema de salud al que muchas veces no pueden ni acceder por los prejuicios y la discriminación. Lo mismo cuando se trata de acceso al mercado laboral. Por eso creo que son muchas las barreras que desde el Estado se podrían romper con educación, la aplicación de la ley e implementación de acciones afirmativas.

Fuiste el primero y el único regidor metropolitano que en la gestión de Castañeda propuso la ordenanza contra todo tipo de discriminación. Era evidente que ni siquiera se iba a discutir, ¿qué te motivó a hacerlo? ¿Cómo fue la recepción de este proyecto en el concejo?

Cuando la presenté, logré que al menos un representante de todas las bancadas del concejo la firmasen. Ese fue un primer logro y una buena sorpresa. El problema fue cuando llegó a manos del alcalde y su equipo. Ahí la archivaron y nunca más se quiso discutir. Aunque era previsible que eso iba a suceder, igual la presenté porque, en una ciudad como Lima, donde la discriminación es moneda común, es lo justo. La ciudad es, antes que cualquier cosa, su gente, así que para mí es imposible hablar de una Lima mejor si entre nosotros nos maltratamos y no nos respetamos. Lo bueno es que los “solidarios” ya se van y que Muñoz encontrará una propuesta de ordenanza contra la discriminación lista para su aprobación. 

¿Qué expectativas tienes de Jorge Muñoz como próximo alcalde de Lima en políticas de igualdad de género?

Confió en que será mucho mejor gobernante que Castañeda, lo que, si de políticas de igualdad se trata, no será muy difícil. Muñoz aprobó una ordenanza distrital contra la discriminación y la hizo cumplir, así que es previsible que hará lo mismo en su gestión metropolitana. Además, espero que impulse programas, políticas y medidas que ayuden a cambiar los sentidos comunes que te comenté hace un rato. La gestión Castañeda no hizo nada en este punto, como en varios otros, por supuesto.

¿Tienes la aspiración de postular al Congreso nuevamente o a algún cargo de elección popular en el Perú?

Creo que se puede mucho desde un cargo formal, donde se aprueban las normas y los presupuestos. Pero también se puede hacer mucho desde la sociedad civil. Así que, ya sea en un cargo formal electo o desde la calle y los medios, voy a seguir ayudando a impulsar medidas orientadas a cambios estructurales que permitan una sociedad más tolerante, justa y libre. Eso es lo que más me importa.

Escribe Carlos Rosas
Activista. Estudiante de artes escénicas. De centro izquierda.
Siempre listo para la conversación del día.
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