miércoles 21 de noviembre, 2018

(EDITORIAL): Confesiones que delatan

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Jaime Yoshiyama y Keiko Fujimori
Fuente: USI

La situación que atraviesa Alan García ha hecho que muchos pierdan de vista la delicada situación que atraviesan otros líderes políticos. Desde que se refugió en la residencia del embajador del Uruguay, García ha acaparado la mayoría de cámaras y la indignación ciudadana se ha dirigido casi unánimemente en contra suyo. Sin embargo, así como IDL-Reporteros demostró que existe un vínculo entre Odebrecht y la conferencia de los US$ 100 mil del líder aprista, la Fiscalía ha recibido información que complica aún más la situación del partido que cuenta con mayoría legislativa: Fuerza Popular.

En efecto, hace unos días Jorge Yoshiyama, sobrino de Jaime Yoshiyama, reveló que su tío le pidió que busque aportantes falsos para la campaña presidencial de Keiko Fujimori en el 2011. Jorge Yoshiyama ya revelado que su tío le entregó alrededor de US$ 800 mil en efectivo y que él cumplió con la tarea de hacerlos pasar como aportes de otras personas. Según él, la explicación que le dio su tío Jaime Yoshiyama, ex secretario general de Fuerza 2011 y hombre bastante ligado a Keiko Fujimori, es que ese dinero procedía de empresarios que no deseaban “aparecer públicamente”.

Las declaraciones de Jorge Yoshiyama complican la situación de Jaime Yoshiyama y del fujimorismo en general porque son coherentes con la confesión del congresista Rolando Reátegui. Reátegui fue uno de los testigos protegidos que declaró al fiscal José Domingo Pérez por el caso que existe contra Fuerza Popular. Reátegui es el parlamentario fujimorista que indicó que para la última campaña presidencial buscó aportantes falsos en la región San Martín.

Ahora bien, es cierto que recibir dinero de empresarios anónimos no es delito en el Perú y, por tanto, no es meritorio de cárcel. Lo difícil del caso abierto contra el fujimorismo es que incluso si se prueba que Fuerza Popular y Fuerza 2011 recibieron dinero de Odebrecht y buscaron aportantes falsos para cubrirlo, ello por sí solo no constituye lavado de activos. Por más que no nos guste, para probar que existió lavado de activos no basta con demostrar el origen oscuro del dinero: se debe probar que su origen correspondía a una actividad ilícita (corrupción o minería ilegal, por ejemplo) o que era un soborno político.

Independientemente de la situación legal de los involucrados en el caso, es inaceptable que un partido político reciba dinero de “empresarios” y luego engañe al Perú diciendo que ese dinero pertenece a otros aportantes. Es inaceptable no solo porque traiciona la confianza de los electores, sino también porque impide que podamos estar atentos a posibles conflictos de interés. Lo más importante de conocer quiénes son los aportantes de cada partido es que ello permite a la sociedad saber a qué grupo empresarial un partido político podría deberle favores o cuáles son las alianzas de nuestras autoridades. Al declarar aportantes falsos, los partidos políticos no solo truncan esta posibilidad, sino que, además, mienten de manera grosera al país.

Desde este diario, esperamos que pronto Jaime Yoshiyama regrese al Perú (se encuentra en EEUU recuperándose de una operación) y cuente toda la verdad sobre el dinero que recibió Fuerza Popular. Los peruanos merecemos saber cuál fue el origen del dinero de las campañas presidenciales de Fuerza Popular o que Yoshiyama nos brinde una explicación razonable sobre por qué su sobrino estaría mintiendo. Después de todo, declarar aportantes falsos no es una mentira menor, sino un hecho sumamente grave que nos hace sospechar sobre la posible comisión de otros delitos como el lavado de activos.

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