lunes 19 de noviembre, 2018

"Si eres inocente, ¡demuéstralo pues, imbécil!" - por Renán Ortega

Lectura de 2 minutos
Alan García Pérez
Fuente: Andina

Alan García, oculto en la embajada de Uruguay en busca de asilo, fue abordado por una enardecida turba que, graciosamente, volteó una frase que él mismo volvió infame. “Si eres inocente, ¡demuéstralo pues imbécil!”, vitoreaban en medio de la indignación contra un expresidente que ellos saben culpable de corrupción.

La frase original, dicha por el propio García, es, “demuéstrenlo pues, imbéciles. Encuentren algo”, ante las acusaciones en su contra de haber recibido sobornos de Odebrecht. Ahora, el expresidente ha pedido asilo diplomático a Uruguay y, creo yo, cánticos como los de ayer, por más graciosos e inspiradores que sean, juegan a favor de García.

¿Por qué? Porque demuestran que a nuestros enemigos políticos les estamos exigiendo que prueben su inocencia. Eso significa que estamos presumiendo que son culpables, sin que una sentencia diga lo contrario. ¿Cuál es el problema? Que eso rompe con una garantía esencial para cualquier Estado de Derecho: la presunción de inocencia.

Más aún, esa misma turba fue la que, ayer, tiró al suelo a Luis Alva Castro. Una turba violenta que además no cree en la presunción de inocencia es la excusa perfecta para que García argumente su pedido. Y la Convención Sobre Asilo Diplomático lo protegería (aunque pueda sonar a un argumento algo estirado):

La presunción de inocencia obliga a quien acusa a probar la culpabilidad, y no al revés. De lo contrario, todos los ciudadanos tendríamos que, constantemente, vivir guardando pruebas de todos nuestros actos (algo imposible), vivir asumiendo que en cualquier momento la justicia nos puede perseguir para preguntarnos si somos inocentes y encarcelarnos mientras encontramos las pruebas.

Es cierto. Lo que ha hecho Alan García es un acto que no habla bien, para muchos, de su situación. Nos dice que tiene miedo de que lo metan preso; miedo a la justicia, dicen algunos. Pero, siendo sinceros, ¿quién no tiene miedo ante una turba que dice que la inocencia se tiene que probar? ¿Quién no le tiene miedo a un sistema de justicia que primero encarcela y después pregunta?

¿Quién no le tiene miedo a la “justicia” cuando casi la mitad de la población carcelaria en el país no tiene sentencia? Probablemente, Alan García sí sea culpable. Probablemente, buena parte de los encarcelados en el país también lo sea. Pero es muy probable, también, que muchos de esos presos sean inocentes condenados a vivir bajo las deplorables condiciones carcelarias del Perú sin un proceso justo. Condenados por ese sistema de hermanitos que solo favorece a quien mejor pague. Condenado por ese sistema que Alan García, como expresidente y como parte del gobierno, ayudó a mantener.

Si como país la frase “Si eres inocente, ¡demuéstralo pues imbécil” nos representa, que no nos extrañe que países con verdaderos Estados de Derecho empiecen a dar refugio a nuestros enemigos, porque estamos jugando en contra de nuestras instituciones. Cuidado, que mañana quien va a tener que demostrar su inocencia eres tú, pero lo vas a tener que hacer tras las rejas.

Siempre listo para la conversación del día.
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