lunes 19 de noviembre, 2018

Otra teoría de la conspiración más - por Martin Scheuch

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Fuente: ciudadvalencia.com.ve

Las teorías de la conspiración constituyen armas poderosas para intentar desacreditar a los adversarios políticos. Tienen la ventaja de que no es necesario demostrar nada ante la opinión pública, sino simplemente presentar un puñado de informaciones seleccionadas acompañadas de otro tanto de fake news para luego pretender validar una interpretación general que no responde a la realidad, pero sí a los temores y prejuicios subconscientes de la audiencia. Eso lo saben quienes dirigieron la campaña electoral de Donald Trump, y en tierras peruanas, mal que bien, lo saben quienes forman parte del entorno de Keiko Fujimori.

Y también lo saben algunos representantes de los sectores más conservadores y retrógados de la Iglesia católica. Entre los cuales cabe mencionar a Luciano Revoredo, director del informativo online La Abeja —que reúne a varios columnistas poco conocidos de pensamiento con olor a naftalina, o de dudosa reputación intelectual, como Mar Mounier—, quien ha lanzado recientemente la teoría de que existe «una red internacional que tiene como objetivo principal la ejecución de un pacto llamado “Acuerdo de Varsovia”, que se sustenta en un proyecto más grande llamado “The Accountability Project”, cuyo fin último es acusar a la Iglesia Católica por crímenes de lesa humanidad frente a la CIDH [Corte Interamericana de Derechos Humanos]». Algo así como una nueva versión actualizada de lo que antiguamente se conocía como la conjura masónica para destruir a la Iglesia y crear un nuevo orden mundial.

Conocí personalmente a Revoredo cuando él frecuentaba las Agrupaciones Marianas en la década de los ‘80 y me consta que se sentía atraído por el lado nacionalista y filo-fascista de la prédica de algunos sodálites de las primeras generaciones, aunque él lo llamaría más bien pensamiento cristiano occidental. En ese entonces, también creía en el mito de la conjura judeo-masónica para gobernar el mundo. Ahora son otros los enemigos que en su imaginario ultramontano buscan perjudicar a la Iglesia, aquella que tendría entre sus mejores representantes en el Perú a Mons. Cipriani y Mons. Eguren, obispos ante los cuales no duda en arrodillar su conciencia y su escaso espíritu crítico. Y los enemigos son ahora los activistas que luchan coordinadamente a nivel internacional a favor de la justicia para las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia católica. Entre los cuales se cuenta Pedro Salinas, quien participa abiertamente de The Accountability Project (TAP), conocido actualmente como el proyecto de justicia global Ending Clergy Abuse (ECA).

Para Revoredo «Salinas es un peón de una estrategia mucho más grande, cuyos actores bailan al mismo compás que organizaciones internacionales que buscan socavar los valores de la vida y la familia sobre los que están asentadas nuestras sociedades. Para lograr esos objetivos desprestigiar —y si es posible destruir— a la Iglesia es un paso fundamental». Pura teoría de la conspiración, pues el director de La Abeja no presenta ninguna prueba que sustente esta interpretación.

En el documento de The Accountability Project se indica que su objetivo principal es: «Procesar a la Iglesia Católica por crímenes de lesa humanidad por incitar y encubrir la violación y el asalto sexual de niños por parte de sacerdotes». Este proyecto, iniciado en 2017, fue motivado ante la constatación del encubrimiento sistemático de abusos y la falta de una administración de justicia satisfactoria de parte de las autoridades de la Iglesia católica. Haciendo que ésta tenga que rendir cuentas de esos delitos ante tribunales internacionales, se busca dar pasos agigantados en la lucha contra la pederastia eclesial, cosa que la gran mayoría de los jerarcas católicos han omitido. Se trata, pues, de una iniciativa loable.

En la cabeza de Revoredo, no entra que la Iglesia pueda ser denunciada por crímenes de lesa humanidad y prefiere colocarse del lado de la institución transgresora antes que empatizar con el sufrimiento de las víctimas, a las cuales les ha dedicado escasísimas líneas en la página web que dirige cuando se ha pronunciado sobre el Sodalicio, para él una «obra encomiable» en la cual «recibí una formación moral y religiosa que agradeceré siempre». «Si volviera a tener 18 años, sin duda, volvería a tocar las puertas de esa gran obra de Dios», expresa en un artículo de 2015 quien desde un principio desestimó el trabajo de investigación periodística “Mitad monjes, mitad soldados” de Pedro Salinas, calificándolo de «libraco sensacionalista».

A decir verdad, pocas cosas más sensacionalistas que la teoría de la conspiración que descaradamente evacua Revoredo.

Siempre listo para la conversación del día.
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