lunes 19 de noviembre, 2018

(EDITORIAL): La huida de García

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Alan García
Fuente: Difusión

Alan García le mintió al país. Antes de solicitar el asilo político al embajador de la República del Uruguay en el Perú, el líder aprista había dicho que se iba a quedar a enfrentar a la justicia en el Perú. Incluso se allanó a los 18 meses de impedimento de salida del país que había solicitado el fiscal José Domingo Pérez. Según decía García, él iba a colaborar para que se profundicen las investigaciones: “Nos hemos allanado al pedido de impedimento de salida del país porque tenemos interés en que se profundice toda investigación”, dijo García solo un día antes de que se conociera la noticia de su intención de asilarse en Uruguay.

Quien haya seguido las noticias durante los últimos días, sabe que la situación de Alan García es bastante complicada. La investigación que hizo IDL-Reporteros fue sencillamente demoledora. El grupo periodístico dirigido por Gustavo Gorriti demostró que Odebrecht había entregado los US$ 100 mil que recibió Alan García por una conferencia que dictó en Brasil.

Aunque recibir dinero del conglomerado brasileño para dictar una conferencia no es delito, la forma en la que se dio el pago es extremadamente sospechosa. Odebrecht no figuró en ningún momento como el pagante de la conferencia, sino que utilizó al estudio jurídico Spinola como testaferro. Más aún, simuló contratos con datos falsos. Alan García brindó la conferencia de los US$ 100 mil el 25 de mayo del 2012, pero Spinola recién fue contactado por Odebrecht en junio de ese mismo año. Sin embargo, el contrato entre Spinola y Alan García tiene como fecha el 5 de abril del 2012, dos meses antes de que el estudio jurídico aceptara estar involucrado en el pago al expresidente. ¿Cómo es posible esto? La única explicación es que Spinola haya acordado con García firmar el contrato con una fecha anterior, una acción sumamente sospechosa.

Estos y otros motivos, nos hacen dudar de la inocencia de Alan García. Sin embargo, y como ya dijimos en un editorial anterior, los extraños hechos relacionados a la conferencia del líder aprista en Brasil (una de varias, dicho sea de paso) no son prueba de delito. Se necesita probar que el dinero tenía origen ilícito o que fue entregado a cambio de sobornos. El caso de Alan García y su relación con Odebrecht está apenas en sus inicios y queda mucho camino por recorrer para presentar una acusación fiscal (suponiendo que se encuentren pruebas necesarias).

Desde que Keiko Fujimori fue encarcelada, Alan García comenzó a plegarse al discurso de la persecución política y a culpar al gobierno de estar detrás de estas acciones. Si Uruguay acepta el asilo de Alan García, la república oriental dará apoyo a esta versión de los hechos que sin duda afectará la imagen de Perú en el exterior (y la de Uruguay). Cuando en este diario criticábamos las prisiones preventivas de la pareja Humala-Heredia y José Graña, temíamos que la falta de rigurosidad del juez Richard Concepción Carhuancho termine sirviendo de excusa para quienes pretenden refugiarse en el exterior. Sea como sea que termine el caso de Alan García, ello nos debe hacer más cuidadosos. Es necesario que nuestras autoridades actúen de la manera más diligente y acorde a ley si es que no queremos darle argumentos a quienes huyen del Perú.

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