miércoles 14 de noviembre, 2018

(EDITORIAL): La bancada del desgobierno

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Peruanos Por el Kambio
Fuente: Piko Tamashiro

Han sido días difíciles para la bancada de Peruanos Por el Kambio. A la renuncia que efectuó Guido Lombardi la semana pasada se le sumaron las renuncias de Patricia Donayre y Salvador Heresi. Aunque la bancada oficialista no afronta una situación tan complicada como la de Fuerza Popular y ha pasado casi desapercibida las últimas semanas, no les ha quedado más que entrar en un proceso de reorganización y cambiar de voceros. De los 18 parlamentarios que ingresaron al Congreso con Peruanos Por el Kambio, hoy solo quedan 11 y falta todavía la mitad del periodo para el que fueron electos.

La primera vez que hubo renuncias importantes en Peruanos Por el Kambio –cuando se fueron Alberto de Belaunde, Gino Costa y Vicente Zeballos- fue por la decisión de Pedro Pablo Kuczynski de entregar un indulto sobre el que existen importantes sospechas de que fue negociado. Esta vez, en cambio, las renuncias se han dado por problemas al interior de la bancada oficislita. Guido Lombardi y Patricia Donayre renunciaron por la manera en la que Gilbert Violeta se refirió a esta última (le habría dicho “cállate, cojuda” en una comisión del Congreso, según Lombardi) y Salvador Heresi dimitió supuestamente porque en Peruanos Por el Kambio existiría un clima “irrespirable”.

El resquebrajamiento de Peruanos Por el Kambio, a pesar de lo negativo que es para el partido como tal, no parece que vaya a tener un efecto importante para Martín Vizcarra. El propio Lombardi ha dicho que conversó su renuncia con el presidente peruano y que le manifestó que iba a continuar apoyándolo como congresista independiente. Patricia Donayre, en conversación con RPP, también ha afirmado que seguirá apoyando a Martín Vizcarra y no existe razón para creer que esto no será cierto. Tan solo Heresi podría adoptar una posición contraria al presidente, pero el exministro de Justicia no tenía precisamente la mejor relación con los parlamentarios más favorables a Martín Vizcarra.

Aunque es positivo que el gobierno no pierda influencia en el Parlamento debido a estas renuncias (sino tendríamos a un presidente excesivamente débil), lo que ha ocurrido con Peruanos Por el Kambio es cualquier cosa menos sorprendente. Desde la campaña presidencial, todos sabíamos que el partido de Pedro Pablo Kuczynski había sido armado sin una ideología coherente y con congresistas de perfiles muy disimiles. Quizás, los parlamentarios oficialistas jamás se hubiesen unido si no fuera por apoyar a Pedro Pablo Kuczynski. El expresidente necesitaba un partido para presentarse a las elecciones y armó como pudo a Peruanos Por el Kambio.

A estas alturas, ya no tiene mucho sentido pedir a Peruanos Por el Kambio que intente ser un partido político a carta cabal. Cuando termine el gobierno de Martín Vizcarra, es posible que los problemas del partido oficialista se agudicen. En las recientes elecciones regionales y municipales pasaron completamente desapercibidos y ni siquiera fueron una fuerza política a considerar en Lima Metropolitana. Ojalá los políticos se den cuenta que un partido sin principios claros ni unidad ideológica no es saludable para la democracia. Martín Vizcarra goza de una buena aprobación popular, pero si no la tuviese, tampoco tendría una bancada sólida y unida en la cual apoyarse.

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