viernes 9 de noviembre, 2018

El CAL debe pedir disculpas públicas - por Renán Ortega

Lectura de 2 minutos
Pedro Chávarry
Fuente: ANDINA/Héctor Vinces

El Colegio de Abogados de Lima exigió disculpas públicas a Pedro Chávarry. No voy aquí a defender al fiscal de la nación, cuya renuncia cae de madura. Pero sí quiero hablar de la hipocresía y la falta de sangre en la cara de una institución cuyo rol es garantizar la calidad de los abogados. Una institución que existe en paralelo a una situación que ya todos conocemos.

El CAL y sus representantes existen y cobran dinero para garantizarnos a los ciudadanos que los abogados, “autorizados” para ejercer su profesión, sean profesionalmente capaces. Pero no solo eso, sino que también tienen que garantizar cierto nivel de ética de quienes están inscritos y su capacidad de sancionar e inhabilitar debería servir para disuadir a los abogados de ser malos y corruptos.

¿El problema? No hay muestra alguna de que el CAL cumpla su rol. El escándalo de los CNM audios nos ha revelado que incluso los abogados que llegan a los niveles más altos en la justicia dan asco. Todos bien colegiaditos, con su medallita del “Ilustre Colegio de abogados de Lima”. El CAL funciona para actuar cuando el escándalo revienta y el virus está tan metido que una solución es algo inverosímil.

¿Qué garantía es el CAL para el ciudadano común? ¿Qué garantía nos da la colegiatura de que, si mañana tenemos un problema judicial, vamos a encontrar justicia? ¿A alguien le genera confianza un abogado con su medallita del CAL? Cualquiera que haya tenido algún tema judicial sabe que todo tiene su precio. Tanto así que la coima, la platita para “aceitar” el proceso es un gasto que, si uno quiere tener un estudio de abogados exitoso, tiene que incluir dentro de sus costos.

Abogados hay buenos y los hay, también, malos. El problema es que el CAL fracasa en alejar a los malos del sistema de justicia. O no tienen los mecanismos para hacerlo, o no tienen idea de qué hacer, o los malos están, también, en el propio Colegio de Abogados. Y, encima, cualquier abogado que quiera patrocinar a algún cliente tiene que, obligatoriamente estar inscrito a un colegio profesional. Dinero fácil y al instante para una institución como el CAL. O te colegias y me pagas tu cuota y tu colegiatura, o no ejerces. Por lo menos no de forma “profesional”.

¿Y si no funciona el CAL? No importa, porque la colegiatura es obligatoria. No es que van a quebrar si es que fracasan. No es que tengan un incentivo para trabajar bien.

Así las cosas, siendo el CAL garante de la calidad de la abogacía, deberían pedir disculpas a los peruanos por cómo, bajo su mirada, han llegado las cosas a como están. Deberían pedir disculpas cada vez que alguien tiene que pagar una coima para acceder al sistema de justicia, cada vez que alguien tiene que pagar por lo bajo para hacer cumplir una sentencia. Deberían pedir disculpas porque son sus miembros parte del germen de la corrupción y los principales gestores de la cochinada en el sistema de justicia. De paso, debería evaluarse su propia existencia.

Siempre listo para la conversación del día.
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