martes 6 de noviembre, 2018

(EDITORIAL): ¿Presos políticos?

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Keiko Fujimori
Fuente: Andina

Es difícil olvidar cómo, el día que Richard Concepción Carhuancho dictó prisión preventiva contra Nadine Heredia y Ollanta Humala, el fujimorismo celebró esta decisión como un acto de independencia. Incluso Keiko Fujimori, la lideresa de Fuerza Popular que muchas veces ha preferido mantenerse en silencio, saludó a través de su cuenta de Twitter el encierro de la expareja presidencial: “Confiamos en que la justicia siga en la búsqueda de la verdad que todos merecemos conocer. (…) Ayer, el sistema de justicia ha dado muestras de independencia”.

Lo curioso de todo esto es que ahora que Keiko Fujimori se encuentra en prisión preventiva, ella y los suyos han hecho cuestionamientos sumamente graves contra el juez Richard Concepción Carhuancho e incluso hablan de una supuesta persecución por razones políticas. Miguel Torres, uno de los políticos encargados de la reestructuración de Fuerza Popular, llegó a decir incluso que el dictamen contra Keiko Fujimori implica una violación de la Constitución y que la lideresa naranja es la “primera presa política del Perú”.

Por supuesto, podría ser el caso que la decisión contra Nadine Heredia haya sido correcta mientras que el encarcelamiento de Keiko Fujimori sea una decisión motivada por razones meramente políticas. Sin embargo, lo cierto es que la decisión tomada por Richard Concepción Carhuancho ha estado mejor sustentada en el caso de Keiko Fujimori. La decisión contra la lideresa fujimorista se da después de que el Tribunal Constitucional realice especificaciones sobre la prisión preventiva para evitar casos como el de la expareja presidencial. Concepción Carhuancho ha tenido bastante más cuidado en el caso de la lideresa naranja y ello tiene como consecuencia que varios penalistas crean que su decisión es razonable.

Ahora bien, el hecho de que sea razonable no significa que sea correcta ni que no pueda ser discutida. De hecho, existen cuestionamientos importantes que se pueden realizar contra la sustentación del pedido de prisión preventiva como de la decisión de Concepción Carhuancho. Sin embargo, esto no hace de Keiko Fujimori la primera “presa política” ni mucho menos. Ni la ley ha sido cambiada o desconocida adrede para encerrar a Keiko Fujimori ni ella ha sido recluida por sus opiniones políticas. En todo caso, siguiendo un razonamiento similar al de la lideresa naranja, se podría decir que Nadine Heredia fue una presa política ya que fue encerrada en una decisión cuestionable. Ello, sin embargo, no sería aceptado ni siquiera por Keiko Fujimori. La decisión puede cuestionarse desde el ámbito jurídico (¡como hicieron los Humala Heredia!), pero está dentro del marco de la legalidad .

Si bien debemos estar atentos para que no se cometan abusos judiciales como los que son tan comunes en el Perú, debemos también tener cuidado con la politización de la justicia. Alan García, por ejemplo, ha utilizado el caso de Keiko Fujimori para politizar las investigaciones en su contra y ha dicho que estamos frente a un golpe de Estado y a fiscales digitados por el gobierno. El deseo de ver la caída de nuestros rivales políticos no nos debe llevar a defender cualquier acción en su contra (menos cuando a Concepción Carhuancho le ha revocado más de una prisión preventiva por excesiva), pero también debemos rechazar los intentos de desacreditar políticamente decisiones que deben ser contestadas jurídicamente. Ni la fe ciega en el sistema de justicia ni la politización de las investigaciones hacen bien a nuestro país.

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