lunes 5 de noviembre, 2018

Basta de solo crecer: Reformas urgentes para el desarrollo - por Marcel Ramírez La Torre

Lectura de 2 minutos
000052811W
Fuente: Andina
Una versión anterior de este artículo fue publicada originalmente en El Comercio.

La notoria preocupación de nuestras autoridades es si el PBI este año cerrará con un crecimiento de 4%. Se estima dicho crecimiento a causa de la mayor inversión pública así como privada, lo cual contribuiría parcialmente a revertir el aumento de pobreza y mejorar la recaudación fiscal. La crisis política y del Poder Judicial introduce ruido al desempeño económico, especialmente en lo que respecta a decisiones de inversión pues reflejan una crisis institucional que le resta sostenibilidad a cualquier estrategia de desarrollo.

Por ello, cabe preguntarnos si el crecimiento es una buena señal para los ciudadanos. ¿De qué depende que ese crecimiento se mantenga e incluso aumente o se convierta en desarrollo? Aquí es importante considerar la posición del Perú en dos importantes mediciones internacionales. Por un lado, en el ranking del Doing Business (clima de negocios, Banco Mundial), el Perú cayó 10 posiciones al puesto 68, entre 190 economías evaluadas. Este retroceso posiciona al Perú como el país donde más se ha deteriorado el clima de negocios en toda la región. Las principales trabas para el clima de negocios son las dificultades para iniciar un negocio y el pago de impuestos. Por otro lado, el Perú ya había caído cinco posiciones en el ránking global de competitividad del World Economic Forum (WEF). La competitividad refleja cuán diversificados son los motores de desarrollo de un país y qué tan especializada y compleja es su matriz productiva.

Con baja competitividad el crecimiento del Perú será solo eso y no se convertirá en desarrollo. Justamente, respecto a la región, el WEF precisó que “el pobre desempeño de Latinoamérica y su falta de progreso para cerrar brechas frente a los países líderes se debe a la baja productividad, informalidad, escasa diversificación de las exportaciones, insuficientes mecanismos para crear empleo y financiamiento ante la creciente demanda de mejores bienes públicos”.

Esto aplica perfectamente al caso del Perú. Estas debilidades estructurales limitan la capacidad de acumulación de capital, innovación y desarrollo; brechas que nos mantienen en la trampa del ingreso medio.

Una agenda para mejorar la competitividad y la productividad debe tomar la forma de un pacto que comprometa simultáneamente al Estado, empresarios, academia y ciudadanos. Teniendo la competitividad múltiples causas, su mejora exige máxima coordinación multisectorial y multinivel. Esto, a su vez, requiere de un diseño institucional que asegure el logro coordinado de metas, basado en un desempeño óptimo; es decir, eficaz, eficiente y oportuno.

No existe en la institucionalidad del Estado peruano un responsable único de mejorar la competitividad, la productividad o reducir la informalidad. Una reforma institucional micro (recursos, métodos y procesos) es indispensable en este momento. Nunca alcanzaremos objetivos exigentes si es que nuestra institucionalidad no está orientada al logro de resultados. No es suficiente un presupuesto por resultados. Es tiempo de que en la PCM se constituya un verdadero centro de gobierno. Mientras eso no suceda, la gobernanza del país estará lejos de la búsqueda del mejor desempeño público orientado al bienestar ciudadano.

Debe quedar claro que solo crecer no asegura mejores condiciones de vida a las próximas generaciones. Los únicos “ganadores” de “solo crecer” son las autoridades que pueden mostrar estadísticamente que su gobierno fue satisfactorio. Por ello, la rendición de cuentas de las autoridades debería medirse en cuánto ha contribuido al bienestar y condiciones de vida de las generaciones presentes y futuras. El vocabulario de nuestras autoridades debe erradicar el término ‘crecer’ y empezar a hablar de desarrollo, pues solo crecer es insuficiente para asegurar mayor bienestar a futuro.

Economista con Maestría en Economía Pública en la London School of Economics y estudios de doctorado en Economía (Birkbeck College) en el Reino Unido. Consultor experto internacional en gestión pública, política fiscal y tributaria y Reforma del Estado y docente de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico.
Siempre listo para la conversación del día.
Ad
Copyright © 2018 - GRUPO ALTAVOZ