lunes 5 de noviembre, 2018

(EDITORIAL): Thorne, Chávarry y Chinchero

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Alfredo Thorne
Fuente: Andina

Alfredo Thorne tiene que responder a los peruanos por sus actos como ministro de Economía y Finanzas. Luego de la divulgación del audio en el que se le oye conversar con el excontralor Edgar Alarcón, es imperioso que dé las explicaciones del caso ante los organismos competentes. No necesariamente porque sea culpable, sino porque en el audio se escuchan expresiones que se prestan para sospechas. Por ejemplo, Thorne le señaló al excontralor que “dentro de la legalidad hay unos grises” y le dijo que debía hacer una “promesa” al presidente Pedro Pablo Kuczynski. Solo después de hacer esta “promesa” es que Thorne iba a entregarle a la Controlaría General de la República el dinero que Alarcón le estaba solicitando.

Aunque Thorne se ha defendido alegando que la “promesa” que solicitó consistía en que la Contraloría se adapte a ciertos lineamientos técnicos, la verdad es que el audio divulgado es bastante sospechoso. Sobre todo porque su interlocutor no es precisamente una persona respetada en el país. Al contrario, Alarcón ha sido denunciado por cometer plagio en su tesis de titulación y por haber pedido a un auditor que retire una denuncia en su contra que podía perjudicar su carrera.

Frente a esta situación, la acusación constitucional presentada por el fiscal de la Nación Pedro Chávarry no es del todo descabellada. Para que la Fiscalía investigue a Alfredo Thorne, se requiere que la acusación constitucional presentada en su contra prospere. Si bien no creemos que Thorne debe ser impedido de volver a ejercer un cargo público sin una investigación pertinente ni juzgado por el Congreso (menos en estos momentos de excesiva polarización), sí consideramos que debe ser acusado constitucionalmente para que pueda ser juzgado por el Ministerio Público.

Ahora bien, para que una investigación fiscal contra Thorne y en general de cualquiera de los involucrados en el caso Chinchero no se preste a suspicacias, el fiscal de la Nación Pedro Chávarry debería dar un paso al costado. Igual que en el caso del exministro, no porque sea culpable de algún delito, sino por el bien de la institución que dirige y para asegurar la transparencia de la investigación. La relación de Chávarry con César Hinostroza, la mentira pública que realizó y su acusación sin evidencia contra el gobierno (por supuestamente querer tapar el caso Chinchero) hacen que no sea posible considerarlo una persona objetiva e imparcial. Las sospechas de intereses políticos por parte del fiscal de la Nación son tales que lo mejor para el Ministerio Público y las investigaciones que se tienen que hacer contra exfuncionarios es que Pedro Chávarry de un paso al costado.

Ayer, en una entrevista ofrecida a un medio de comunicación, Alfredo Thorne aseguró que a él no se le había dado la oportunidad de defenderse. Si realmente le interesa defenderse y demostrar su inocencia, debería ser el primer interesado en que un órgano no político como la Fiscalía lo juzgue. Eso sí, esperamos que el Pedro Chávarry se de cuenta de que su presencia en la fiscalía de la Nación se presta a suspicacias y renuncie para que la investigación sea del todo transparente. Esas dos decisiones son las que se deberían tomar por el bien de nuestro país.

Escribe Altavoz
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