viernes 26 de octubre, 2018

(EDITORIAL): No perdamos de vista lo jurídico

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Keiko Fujimori
Fuente: IDL

Keiko Fujimori es por justificadas razones una de las políticas con mayor desaprobación del país. Existen importantes sospechas sobre la procedencia de parte del dinero que se utilizó para financiar su campaña presidencial del 2011, por lo que muchos peruanos han dejado de verla como una persona honesta. Más aún, el comportamiento de Fuerza Popular durante estos dos años ha sido bastante lamentable: desde el día que Pedro Pablo Kuczynski asumió la presidencia del Perú, nuestro país ha atravesado varias crisis políticas y se ha sumido en un nivel bastante alto de polarización en gran medida a causa de Fuerza Popular.

Por todos los desaciertos, errores y actos malintencionados del fujimorismo, no es extraño que miles de peruanos estén esperando con ansias que hoy Keiko Fujimori sea recluida en prisión preventiva. La mayoría de peruanos, de hecho, parece tener una opinión bastante clara sobre la culpabilidad de la lideresa de Fuerza Popular: de acuerdo a Datum, el 77% de los ciudadanos considera que Keiko Fujimori es culpable del delito de lavado de activos por el que se le investiga. Únicamente un 12% señala que la hija menor de Alberto Fujimori es inocente.

Aunque en este diario hemos sido sumamente críticos del fujimorismo en reiteradas ocasiones, nos gustaría pedir en esta oportunidad que la decisión que adopte el juez Richard Concepción no sea aprobada o rechazada a partir de simpatías políticas. Como decíamos al inicio, existen justificadas razones para no ser fujimorista ni adherente de Fuerza Popular, pero la decisión que debe tomar Concepción Carhuancho es netamente jurídica y nada tiene que ver con el desagrado que podamos sentir por Keiko Fujimori.

Lo que el fiscal José Domingo Pérez ha intentado probar durante estos dos días es principalmente lo siguiente: 1) que existe un alto grado de probabilidad de que Keiko Fujimori haya cometido el delito de lavado de activos por medio de una organización criminal, y 2) que existe el peligro de que se fugue del país o perjudique el proceso si es que no es recluida en prisión. Todo lo demás, las malas prácticas parlamentarias que pueda haber cometido Fuerza Popular, la actitud matonesca de la bancada dirigida por Keiko Fujimori o el carácter autoritario del fujimorismo, son irrelevantes para la decisión final del juez penal sobre la lideresa naranja.

Sea cual sea la determinación final de Richard Concepción Carhuancho, los peruanos debemos ser prudentes a la hora de tomar partido. Aunque Keiko Fujimori pueda desagradarnos, debemos ser respetuosos del proceso y emitir opiniones que tengan sustento jurídico. Del mismo modo, no podemos caer en el facilismo de creer que si recluyen a Fujimori es por alguna gran conspiración “caviar” que busca destruir a Fuerza Popular. Nuestro apoyo o rechazo a esta decisión judicial no puede basarse en si somos fujimoristas o antifujimoristas. Como bien sabemos todos, la ley para que sea justa tiene que ser ciega.

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