jueves 25 de octubre, 2018

(EDITORIAL): Por qué es difícil creer en Fuerza Popular

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Keiko Fujimori
Fuente: La República

Los peruanos estamos siendo testigos de una de las audiencias más importantes de los últimos años. Hoy, el juez Richard Concepción Carhuancho deberá decidir si es que Keiko Fujimori es encerrada mientras duran las investigaciones en su contra. El Ministerio Público, personificado en el fiscal José Domingo Pérez, ha solicitado 36 meses de prisión preventiva debido a que la lideresa naranja sería la cabeza de una organización criminal que incurrió en lavado de activos y debido a que existiría el riesgo de que Fujimori Higuchi se fugue del país.

Por el momento, la decisión que tomará Concepción Carhuancho es difícil de anticipar. Debido a los casos de Nadine Heredia y Ollanta Humala, el juez penal se ha hecho fama de otorgar con facilitad la prisión preventiva y no sería extraño que envíe a Keiko Fujimori a la cárcel. De hecho, fue el mismo Concepción Carhuancho quien dispuso la detención preliminar por 10 días de la presidenta de Fuerza Popular. Sin embargo, dado que el Tribunal Constitucional le enmendó la plana en el caso Humala – Heredia y estableció requisitos más altos para enviar a sospechosos a prisión preventiva, también es posible que Concepción Carhuancho desista de esta medida.

Independientemente de la decisión del juez, que ya conoceremos en el transcurso del día, lo que sí va quedando claro es que es bastante difícil de creer que el fujimorismo no recibió dinero de Odebrecht para la campaña presidencial del 2011 (lo cual no es delito, sin embargo, no es delito en nuestro Código Penal por lo que debe probarse que hubo lavado de activos). Ayer, una carta publicada por el congresista fujimorista Rolando Reátegui confirmó que él está dando información a la Fiscalía. Según la abogada de Keiko Fujimori, se trataría del testigo protegido número 3. Este testigo –no podemos afirmar a ciencia cierta que es Reátegui– señaló que Rolando Reátegui recibió montos de dinero de parte de la dirigencia de Fuerza Popular para entregárselos a aportantes falsos. Por si fuera poco, Reátegui señaló lo siguiente en su carta: “Ninguno de nosotros conocía la procedencia del dinero de los aportes para la campaña electoral Fuerza 2011”.

Ahora bien, este no es el único hecho que complica la situación de Fuerza Popular. Como señalamos cuando editorializamos sobre los casos de Alejandro Toledo y Ollanta Humala, es inverosímil que Jorge Barata esté mintiendo al decir que se hizo aportes a los partidos que señala. Y Jorge Barata ha indicado que Odebrecht apoyó al fujimorismo en la campaña del 2011. Barata no tendría razón para mentir por la simple razón de que si se descubriera que dice falsedades entonces no podría acceder a los beneficios de la colaboración eficaz. Y en Brasil los ejecutivos de Odebrecht han dado pistas que han permitido que prosigan las investigaciones. La hipótesis de la Fiscalía es que el dinero de Odebrecht fue encubierto por medio de aportantes falsos; esos que, por ejemplo, Rolando Reátegui habría tenido que conseguir.

Todavía las investigaciones contra Fuerza Popular no han terminado y deben proseguir, pero no es extraño que para gran parte de los peruanos sea difícil creer en los fujimoristas cuando aseguran que no han recibido apoyo de Odebrecht. Las declaraciones de los testigos a la Fiscalía y de Jorge Barata inclinan la balanza en contra del partido naranja. El fujimorismo no solo tiene que reestructurarse por completo, sino que tiene muchas explicaciones que dar al país sobre cómo financió su campaña del 2011. Así como ellos sospechan de Ollanta Humala, nosotros tenemos muy buenas razones para sospechar de su partido.

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