miércoles 24 de octubre, 2018

(EDITORIAL): Un llamado tardío

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Keiko Fujimori
Fuente: La República

Durante la toma de mando del presidente electo democráticamente, los congresistas fujimoristas no aplaudieron, sino que esperaron a que termine el discurso para hacer loas a Fuerza Popular y a Keiko Fujimori. Durante los primeros meses del nuevo gobierno, censuraron al mejor ministro del gabinete Zavala (Jaime Saavedra) por actos que él no cometió y que no podían atribuírsele. Convocaron a distintos funcionarios públicos al Congreso para mostrar su “poder” y para maltratarlos a punta de sandeces. Y como si todo esto no fuera poco, aprobaron normas inconstitucionales para perjudicar a la prensa y al Ejecutivo, sus dos mayores adversarios políticos (así los perciben ellos).

Ahora, cuando están pagando las consecuencias de todo aquello que fomentaron y llevaron a cabo, Keiko Fujimori ha dicho que ya no puede continuar más la confrontación política. El camino, dice la líder del partido naranja, es la paz y el “reencuentro”. Incluso ha convocado a un diálogo al presidente Martín Vizcarra, a ese mismo que algunos de sus congresistas compararon con Nicolás Maduro o tildaron de golpista. “Desde acá invoco al presidente Vizcarra, a las fuerzas políticas, a la sociedad en general, para que construyamos juntos una agenda de reencuentro nacional”, dijo ayer Keiko Fujimori en una conferencia de prensa.

A nosotros no nos queda duda de que el país necesita un diálogo sincero, una alianza contra la corrupción por parte de las distintas fuerzas políticas y una agenda mínima para que los siguientes años sean algo más que tiempo perdido. Sin embargo, no podemos dejar de decir que esta fórmula no es nueva ni mucho menos es un invento de Keiko Fujimori. Es, en realidad, lo que muchos venimos pidiéndole a la lideresa fujimorista desde el primer año del gobierno de Peruanos Por el Kambio. Es verdaderamente lamentable que los fujimoristas llamen al diálogo y al “reencuentro” únicamente cuando esto sirve a sus propósitos políticos. Cuánto bien se podría haber hecho al país si es que Fuerza Popular hubiera sido una oposición responsable, madura y reformista.

Como era de esperarse por el momento que vivimos y el descrédito de la agrupación fujimorista, muchos ven este llamado de Keiko Fujimori como simple oportunismo político. Demasiado tarde como para ser creíble y alabable. Y es entendible: es extremadamente difícil creer que de un día para el otro Fuerza Popular va a cambiar y va a enmendar sus errores. Ojalá, por el bien del país, que el fujimorismo pase a convertirse en una oposición constructiva. Lastimosamente, tantos meses de necedad y matonería nos han convertido en escépticos.

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