jueves 13 de septiembre, 2018

(EDITORIAL): Insultar para no pensar

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Fuente: Twitter

Tal vez el problema más grave de la polarización política sea que lleva a muchos a tomar posiciones dogmáticas y a creer noticias falsas. En un país como el nuestro en el que varios sectores políticos se tratan como enemigos en lugar de buscar el diálogo, no es extraño que noticias absurdas puedan ser creídas por centenares de personas.

Uno de los ejemplos más recientes de lo anterior es una publicación que el periodista José Barba Caballero hizo a través de su cuenta de Twitter. El conductor del programa “Rey con Barba y Tudela” compartió una foto editada de un noticiero en el que se ve a Verónika Mendoza llorando y se aprecia la siguiente descripción: “Mendoza llora por cadena perpetua a Abimael”. Supuestamente, Mendoza se habría visto afectada emocionalmente debido a que el líder de la mayor organización terrorista de la historia del país fue condenado a cadena perpetua por el atentado de Tarata.

Aunque no podemos afirmar a ciencia cierta que se trató de una mentira intencional de Barba Caballero o de una confusión del conductor televisivo, lo preocupante es que haya personas que crean “noticias” semejantes. Verónika Mendoza es una política que tiene ideales políticos que no comulgan con los de este diario, pero a pesar de ello reconocemos que no se trata de una defensora del terrorismo ni de una admiradora de Abimael Guzmán. En realidad, es simplemente una persona de izquierda con buenas intenciones pero bastante equivocada.

A menudo, tendemos a pensar siempre lo peor de nuestros adversarios políticos y a adjudicarles todos los defectos que nos gustaría que tengan, pero la verdad es que gran parte de las personas busca hacer lo correcto. Nuestro país ciertamente está lleno de ladrones y corruptos, pero también de personas decentes que no comulgan con nuestras ideas. Adjudicar términos como “terruco”, “mermelero”, “lobbista gay”, “machista” o “fascista” a cualquiera con ideas que difieran de las nuestras es una manera simplista de conservar nuestros dogmas. Es fácil creerse el cuento de que quien no está de acuerdo contigo no lo está porque carece de condiciones morales, pero si queremos tener un debate político serio tenemos que entender que quizás las buenas personas también pueden rechazar nuestras ideas.

Si la acusación contra Mendoza fuera solo un hecho aislado, no nos preocuparía mucho, pero lastimosamente se trata de un caso entre muchos. Si alguien, por ejemplo, señala que los fujimoristas quizás no estén equivocados en un tema puntual, inmediatamente lo acusan de tener “pensamiento taper” o ser keikista. Ya es hora de que empecemos a superar estás posiciones dogmáticas y facilistas para tener un debate un debate político real, donde primen las ideas y no los insultos (o al menos importen más que hoy).

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