martes 11 de septiembre, 2018

(EDITORIAL): El peligroso programa político de Alberto Santana

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Entre gallos y medianoche, luego de remitir un documento anunciando su asalto al Ministerio del Interior, más de 1,500 miembros de la Iglesia Evangélica Aposento Alto tomaron la explanada del Estadio Alejandro Villanueva (Matute). Los feligreses, desconociendo los derechos del club Alianza Lima, pintaron las paredes, el escudo blanquiazul y soldaron las puertas para que nadie más ingrese. El grupo evangélico, incluso, habría arrojado una imagen del Señor de los Milagros, quizás el más importante símbolo católico del país, junto a la basura.

Este hecho, sin duda noticioso, no sería motivo de un editorial si es que no fuera por sus implicancias políticas. Aquí no estamos hablando de un grupo de vándalos que intentaron tomar el estadio de uno de los clubes más populares del país por dinero, sino de un grupo de personas convencidas de que estaban tomando “la casa de Dios” por encargo de un señor que se hace llamar “apóstol” (por supuesto, no se descarta que haya habido matones contratados). Un señor, además, que ha comprado un kit electoral para inscribir una fuerza política y que tiene suficientes seguidores como para que Keiko Fujimori se haya reunido con él durante la campaña presidencial.

Lo que están haciendo líderes religiosos como el pastor Alberto Santana en nuestro país es realmente preocupante. Pocos líderes políticos tendrían el poder de convocatoria suficiente para lograr que más de mil personas cometan un acto ilegal y se expongan a la reacción violenta de una barra enardecida como lo ha logrado Santana. Pero lo más preocupante es cómo este “apóstol” engaña a las personas y propaga discursos intolerantes y homófobos. Utilizando como medio a la religión, Santana promueve sus intereses personales y una ideología política propia de siglos pasados. De aquellas épocas en las que el Estado y la Iglesia no estaban separados.

Para quienes aún no sean conscientes de la gravedad de este asunto, Santana piensa ser el próximo presidente del Perú con el lema “un presidente con FE que no conoce imposibles” (su futuro partido se llamaría Perú Nación Poderosa). Tal vez se trate de un aspirante a político con mucha fe en sí mismo, pero definitivamente sin ningún respeto por la fe de los demás. Menos todavía con algún respeto por las instituciones democráticas de nuestro país como el Poder Judicial. Es, vamos a decirlo con todas las letras, una persona sumamente peligrosa para el Perú.

Desde hace ya varios años, en el Perú algunos vienen hablando de un supuesto “lobby gay” que busca incidir en la legislación del país. La única verdad, sin embargo, es que los grupos de masas organizadas, que hacen presión política y que aspiran a cargos públicos son los religiosos como el que lidera Alberto Santana. La toma de Matute es simplemente el síntoma de un fenómeno mucho más grande que tarde o temprano tendremos que enfrentar.

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