miércoles 11 de julio, 2018

(EDITORIAL): No solo unas pocas manzanas podridas

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walter rios usi
Fuente: Walter Ríos/ USI

Si creíamos que los audios revelados el fin de semana eran graves, los que se difundieron ayer son atroces. Al presidente de la Corte Suprema del Callao, Walter Ríos, se lo oye decir al asesor de la corte Gianfranco Paredes que necesita “10 verdecitos” como garantía. “Acá lo van a apoyar varias gentes”, “si no sale, se lo devolvemos”, “una es esperar un año, la otra es que ahorita lo apoyen con todo”, son algunas de las frases que se escuchan proferir al juez caído en desgracia.

Como sabemos todos, con “10 verdecitos” Ríos se está refiriendo a US$10 mil. ¿Con qué finalidad? No queda del todo claro, pero los indicios nos hacen creer que para un acto inadmisible. Y este no es el único caso, varios consejeros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) podrían ser denunciados por tráfico de influencias entre otras cosas. En los audios se escucha a varios de los hombres más poderosos del sistema de justicia peruano hablar de sus recomendados, de contratos con una universidad y de “apoyar” a los amigos. (Ver aquí para una explicación más detallada).

Los peruanos con estos audios hemos presenciado la confirmación de algo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo: el sistema judicial en nuestro país está hecho por y para los peores. Todos los magistrados involucrados en este escándalo deberían renunciar o ser removidos cuanto antes. No es viable que el órgano encargado de nombrar a jueces y fiscales (el CNM) siga funcionado ante el completo descrédito público. Tampoco es permisible que un juez de dudosa moralidad como Walter Ríos siga presidiendo la Corte Suprema de Justicia del Callao.

Pero, más allá de nombres concretos, esta debe ser la gota que termine por colmarnos. Desde hace mucho que el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura piden a gritos un cambio. El problema de ambas instituciones no son unos pocos jueces podridos, sino un sistema que no funciona y en el que la corrupción es pan de cada día. Un sistema en el que los peores llegan a puestos importantes y ascienden a los suyos. Un sistema que es sordo a los peruanos.

Si no nos enfocamos en lo que verdaderamente importa, es decir, en cambiar el sistema judicial, no reduciremos las posibilidades de que nos veamos otra vez envueltos en escándalos como este. Martín Vizcarra y el gobierno, ahora que la sociedad peruana está indignada y espera cambios, deben impulsar reformas para hacer más justo el sistema de justicia. De otro modo, estos lamentables episodios seguirán siendo recurrentes.

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