martes 10 de julio, 2018

(EDITORIAL): No, una asamblea constituyente no es la solución

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manuel velarde usi
Fuente: USI

Ojalá los problemas del Perú fueran tan sencillos de solucionar como algunos políticos creen. Si el problema de los salarios bajos se resolviera imponiendo un sueldo mínimo o si bastara con aprobar sentencias largas para terminar con la delincuencia, hace mucho tiempo que en el Perú habríamos acabado con los males que más preocupan a los peruanos. Sin embargo, la realidad suele ser mucho más compleja de lo que nuestros congresistas, alcaldes y presidente imaginan. A diferencia de lo que sucede en los cuentos de hadas, en la política no existen soluciones mágicas que resuelvan los problemas solo porque así lo deseamos.

El caso más reciente de una propuesta de este tipo ha sido protagonizado por el candidato a la alcaldía de Lima, Manuel Velarde. Independientemente de lo que se pueda decir sobre la candidatura del actual alcalde de San Isidro (que no es tema de este editorial), su propuesta sobre invocar a una asamblea constituyente para terminar la con la corrupción nos ha parecido, cuando menos, sorprendente. “Pdte. @MartinVizcarraC hemos tocado fondo. La Constitución diseñada por el fujimorismo es la base de la crisis moral del país. Convoque a una #AsambleaConstituyente para una nueva Constitución, una que no tolere corrupción e injusticia”, escribió Velarde en su cuenta de Twitter.

El problema con propuestas como esta es que no toman en cuenta un hecho esencial, a saber, que ninguna constitución en la historia del país ha asegurado que no haya corrupción. Piénsese en la Constitución del 79, por ejemplo. A pesar de que todas las supuestas virtudes que se le achacan a esta Constitución, bajo este texto constitucional tuvimos el segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry y el primero de Alan García. El país no solamente cayó en la bancarrota económica, sino que fue víctima de corrupción y violaciones de derechos humanos.

Con esto, no queremos decir que debamos resignarnos como país a vivir con la corrupción y aprender a tolerarla. Al contrario, se deben hacer las reformas necesarias para mejorar órganos como el Consejo Nacional de la Magistratura. De lo que queremos advertir es que las asambleas constituyentes no son soluciones mágicas que producen de manera automática resultados positivos. Las asambleas constituyentes son órganos políticos que pueden producir constituciones con un pésimo capítulo económico (como la del 79) o serviles a las de las dictaduras (como la de Venezuela). Las asambleas constituyentes, después de todo, son como nuestro Congreso solo que con una particularidad importante: tiene muchísimo más poder y pueden destruir lo que hemos avanzado.

Bastante más sensato que tirar al tacho una Constitución que ha permitido el crecimiento económico del Perú en los últimos años y que es respetuosa de los derechos humanos (si no Fujimori no habría sido condenado), es reformarla en la medida que sea necesario. Si existe un artículo constitucional que sea negativo para el país, debe hacerse una propuesta de reforma, discutirse públicamente, y aprobarse de ser el caso. Actuar asumiendo la idea errada de que una nueva asamblea constituyente va a producir un resultado ideal, en cambio, es irresponsable y una muestra de que no hemos aprendido mucho de todos nuestros fracasos a la hora de intentar “refundar” el país.

Escribe Altavoz
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