viernes 6 de julio, 2018

La lucha para reducir la brecha de género: Asociación Mundial Mujeres de la Política - por Milagros Bendezú

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La Asociación nació en 2016, como resultado de la iniciativa de un grupo de mujeres dedicadas a la comunicación política con el objetivo de promover la profesionalización en esta materia en el sector femenino. La Cumbre Mundial de Comunicación Política realizada en Quito, Ecuador, en ese año, fue la sede para la presentación formal de este organismo, cuya directiva estuvo a cargo de Wanda Nazario como presidenta, María Alejandra Trujillo, como vicepresidenta y Natali Becerra como Secretaria General.

Mujeres de la Política estableció sus objetivos a través de cuatro metas: la primera promover la profesionalización de la comunicación, la política y la perspectiva de género; segunda, buscar espacios de inclusión de las profesionales de la comunicación política; tercera, establecer convenios de colaboración con instituciones públicas y privadas para el desarrollo de proyectos laborales y académicos y, cuarta, promover la construcción de políticas públicas que contribuyan a reducir la brecha de género.

Tuvimos la oportunidad de conversar con Cristabel Cartaya, originaria de Venezuela, quién es miembro de la Asociación.

Cristabel Cartaya

¿Qué busca “Mujeres de la Política”?

Las mujeres estamos en una lucha por inclusión numérica dentro de la esfera política, pero notamos que hay baches o vacíos en la preparación que tenemos para poder ejercer el cargo a plenitud. Una de las preocupaciones era esta profesionalización por un lado, y segundo que las mujeres en el mundo de la consultoría y ejercicio político como tal es bastante desigual en los campos directivos, no necesariamente en la militancia, entonces, también era para nosotras una preocupación propiciar mayores espacios donde las mujeres que nos dedicamos a la política, ya sea desde la consultoría, la academia o el ejercicio per se, tengan la capacidad de hablar, tener un intercambio de experiencia, capacidad de llegar a los cargos de elección. Básicamente este fue el origen.

Al inicio fueron unas 5 consultoras, ahora somos más de 30. Estamos en más de 10 países de América Latina.

¿Solo están en América Latina?

En Iberoamérica se podría decir, porque también estamos en España, pero fundamentalmente en América Latina.

¿Este grupo de mujeres incursionando en la política, que es ancestralmente solo de hombres, tiene o está unido de alguna manera a este movimiento feminista que está abarcando toda América Latina?

No necesariamente. La verdad dentro de la organización hay multiplicidad de miradas, y algunas están mucho más apegadas a la corriente feminista como se entiende teóricamente hablando y a la defensa de los derechos de la mujer. Hay otras mucho más neutrales en estos términos, que buscan tener participación, que buscan ayudar a otras mujeres, pero lo hacen más allá de un tema de solidaridad, pero no están cruzadas por esta corriente reivindicativa feminista que otras sí la tienen.

Yo particularmente sí soy feminista, pero hay otras que no. Lo que se quiere es profesionalizar y que haya más mujeres en el ámbito político, pero no necesariamente tienen un discurso parcializado como otras.

¿Qué baches han encontrado en estos años que se van forjando?

La ley de paridad o ley de cuotas favorece a que haya más mujeres en la oferta electoral, pero muchas de las mujeres que se ponen son, digamos, de relleno. Son mujeres que no tienen la capacidad, que una vez que entran las ponen de suplente o hacen que pida que destituya y eso para nosotras es una gran desventaja porque parte de nuestra lucha es que haya más mujeres, pero esas mujeres tienen que representar lo que estamos haciendo. Entonces parte de la mayor preocupación que tenemos es que no hay mujeres suficientemente preparadas en el ámbito político, a lo mejor no es porque ellas no quieran, sino que no han tenido las herramientas o la otra es que están buscando mujeres que no representen una amenaza o que ocupe una militancia, sino que sea “la esposa de”, “la amiga de” como para llenar una cuota y no pensando en que tengan que tener una representación femenina. Entonces creo que ese es el mayor bache, como organización la verdad no hemos tenido mayor problema dentro de la cumbre que nosotras nacimos. Siempre hemos tenido un espacio de conversación. Dentro del espacio de la consultoría la mayoría tiene un respaldo y reputación ganada, por lo tanto, lo que tiene es una dificultad cultural. No hemos recibido resistencias.

¿Qué grupo de mujeres podrían recurrir a ustedes?

Para nosotras las consultoras, que son llamadas a ser socias. Por otro lado, a las funcionarias públicas o candidatas que deseen profesionalizarse. Nosotras estamos tratando de llevar adelante talleres de profesionalización y empoderamiento en los lugares donde nos llamen y podamos hacerlo, pudiendo ser sin ánimos de lucro, con ayuda de cualquiera de las socias, aliada o cualquier institución que desee dar talleres de profesionalización. También candidatas que tienen potencial, que tienen posibilidades, pero no los fondos para hacerlo.

¿Qué resultados se han dado en los diferentes países?

En México es donde la organización tiene más tiempo, ahora están haciendo asesorías a candidatas y están formando alianzas con partidos para realizar talleres de empoderamiento. De momento, como organización no te puedo hablar de ninguna candidatura ganada por lo mismo que llevamos 2 años. En la Cumbre Mundial que se va a realizar en Lima del 1 al 3 de agosto tenemos pensado tener un día de workshop con mujeres que acudan.

Siempre listo para la conversación del día.
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