lunes 11 de junio, 2018

El Maño y el fútbol-juego - por Gianni Paolo

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Fuente: Conmebol

A pocos días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol,  la discusión en torno a los equipos, los grupos, los futbolistas convocados, etc. por parte de una gran cantidad de personas catalogadas como “expertas”, se ha vuelto incesante. A su vez, aspectos irrelevantes o carentes de interés, también tienen su lugar en la agenda mediática, sobre todo en el terreno del espectáculo. En el fútbol, lamentablemente, es difícil escapar de la repetición del lugar común, de las frases hechas o de los tópicos sin contenido; pocas personas, como los directores técnicos Juanma Lillo y Marcelo Bielsa o el periodista Ignacio Benedetti, entre otras, han desarrollado planteos originales y argumentos firmes para abordar este deporte.

En este contexto, considero pertinente recordar las reflexiones sobre el juego propias de un director técnico que pasó por el Perú, ajeno al ambiente mediático, de pocas apariciones en los supuestos programas de “debate” futbolístico y, siempre alejado de las polémicas triviales que tanto predominan en el mundo del fútbol-espectáculo. Me refiero, pues, al gran Aníbal Maño Ruiz, quien por desgracia nos dejó el año pasado. Este director técnico cosmopolita, de una amplísima trayectoria, sentó escuela en distintos países de América y, a pesar de que su pensamiento no ha sido sistematizado, nos quedan algunos de sus conceptos, los cuales permiten reconstruir algunas de sus ideas centrales.

Así pues, para el Maño, lo propio del fútbol-juego es su irreductible carácter dinámico. Por tanto, tratar de dar cuenta de su inherente complejidad desde los “números telefónicos”, carece de total sentido. Es decir, hacer referencia al 4-5-1 o al 4-3-3 como esquemas estáticos a lo mucho, podrá revelar la intención inicial de un equipo, mas no explicar nada. Aproximarse a la comprensión del juego con mucha mayor amplitud, significa, hacerlo desde el movimiento. Esto nos remite al Director de Metodología del FC Barcelona, Paco Seirulo, para quien el fútbol debe entenderse como un continuum, imposible de ser disgregado y fragmentado bajo la dicotomía ataque/defensa. Por ejemplo, cuando un “defensor” supera una línea de presión contraria mediante un pase a un mediocampista bien ubicado, está siendo participe de la construcción de juego y, por ende, atacando. De igual manera, en el momento en que un equipo pierde el balón durante una progresión ofensiva, si se decide aplicar la Presión Tras Perdida (PTP), los futbolistas que estaban atacando hace instantes inmediatamente pasan a defender. Esta es la globalidad del juego, donde, debido a la multiplicidad de factores que intervienen, pocas veces se va a poder establecer relaciones causales con total claridad.

Expuestas estas ideas, cabe hacer referencia al equipo de la Universidad San Martín del 2010, con el cual el Maño logró el título nacional. Rasgos centrales de dicho equipo era la gran cantidad de variantes para enfrentar a sus rivales, las continuas adaptaciones a las exigencias que imponía cada partido y la flexibilidad de los futbolistas para superar las oposiciones planteadas por el contrario. La idea de juego, para el profesor Ruíz, podía ser manifestada desde diversos módulos tácticos, sin caer en apriorismos dogmáticos (revestidos de moralismo o posiciones maniqueas) que, finalmente, resultan contraproducentes. En determinados partidos, a su equipo le era posible disponer de la mayor cantidad de tiempo el balón y, así, desarrollar el juego de posición, no de posesión (este concepto futbolístico es inexistente). En otros, como en un partido ante Once Caldas por la Copa Libertadores 2011, las circunstancias obligaron a modificar la relación del equipo con el balón, sin perder el eje de la estructura organizativa base y, aprovechar otro tipo de acciones, como el contraataque. Para el Maño, la flexibilidad y la interpretación de las relaciones e interacciones en su equipo originadas por el acontecer del juego, constituían aspectos centrales en su concepción del fútbol.

Por otro lado, me parece fundamental señalar la posición del Maño, cuando fue interrogado sobre qué esperaba del Mundial Brasil 2014. Fue simple: en general, no esperaba grandes innovaciones tácticas. Además, enfatizó en que el rasgo más notorio del fútbol actual consiste en el tratar de construir juego incorporando la mayor cantidad de futbolistas y, para la recuperación del balón, hacerlo de la misma forma. Recordemos: las transiciones ataque-defensa, defensa-ataque, manifestadas desde una pluralidad de formas, constituyen la totalidad del juego. Asimismo, no consideraba que, las interesantes propuestas futbolísticas desplegadas por equipos antes considerados inferiores, sea una total sorpresa: durante las eliminatorias, había tomado en cuenta las regularidades de estos equipos, las cuales les permitieron llegar a la fase final.

De esta manera, pues, he tratado de, modestamente, volver sobre las reflexiones de un gran director técnico que, espero, sea de aporte para las personas interesadas en la comprensión del fútbol-juego. Asimismo, que permitan una aproximación con mayor amplitud a la Copa Mundial de Fútbol y, de algún modo, contribuyan a salir de los tópicos ad nauseam que imperan en los tantos “debates” marcados por el simplismo.

Escribe Gianni Paolo
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