lunes 23 de abril, 2018

"Es tiempo de usar el dolor para algo más grande": Melissa Peschiera revela que fue víctima de agresiones sexuales en su niñez

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Fuente: Melissa Peschiera.

“Tenía 4 años. Caminaba sobre esa inocencia perfecta cuando una tarde un pariente me pidió que me acercara a la cama de mi abuela, en donde él descansaba. Desconfiada, obedecí. El único recuerdo que hasta ahora me acompaña intacto es un susurro: ‘Prométeme que no se lo dirás a nadie'”.

El testimonio pertenece a Melissa Peschiera, periodista y presentadora de noticias peruana, quien decidió revelar mediante una columna en el diario El Comercio hasta dos situaciones de agresión sexual de las que fue víctima durante su niñez.

De manera sintomática, la columna de la periodista funciona también como una rápida radiografía del estado de las denuncias por violencia sexual en el Perú: entre los años 2013 y 2017, según un estudio del Programa de Investigaciones Criminológicas y Análisis Prospectivo del Ministerio Público, 76% de las víctimas que denunciaron casos de abuso sexual eran menores de edad.

El 60% de los casos, además, se produjeron en las casas del abusador, de la abusada o de ambos. Del total de denuncias, el 78% de las denunciantes conocía ya al imputado -40% de ellas remiten a que fue un familiar el que ejerció el abuso sexual.

El texto de Peschiera -que recuerda al testimonio del periodista y escritor Junot Diaz, quien hace unas semanas reveló haber sido víctima de violación- aparece en un contexto cercano a las últimas denuncias realizadas por la periodista respecto de un grave caso de acoso por parte de un hombre identificado como José Andrade Beteta.

“La semana pasada decidí enfrentarlo. A él y a un sistema de justicia que no puede –o no quiere– enfrentar la realidad. El 95% de mujeres hemos sido acosadas y nuestro silencio lo ha normalizado. Lo hemos asumido como parte de nuestras vidas, como el costo de ser mujer. Este acoso abre la puerta a vejámenes mayores”, relata en su columna Melissa Peschiera.

A pesar de recibir extensa cobertura y presión mediática, originalmente el hombre no quiso ser recibido por la Fiscalía debido a que era día feriado a causa de la realización de la Cumbre de las Américas.

Tras hacer público el caso a través de su cuenta de Twitter, el hombre fue primero detenido y luego otra vez liberado.

“El primer fiscal de la Dirincri me estaba haciendo una serie de preguntas y al final me dice ‘¿sabes qué? Lo más importante para el ser humano es su libertad’. Yo le dije ‘sí, alguien me entiende, señor fiscal, porque yo no tengo libertad’. ‘No -me dijo-. Un momentito. Yo no me refiero a usted, sino al victimario, a la persona que denuncia. No le podemos quitar la libertad a él’”, señaló ese mismo día Peschiera en un programa dominical.

La situación del acosador, sin embargo, generó debate pues el acosador estaba afectado por una condición psiquiátrica. “Yo no estoy pidiendo que lo manden a un penal, la madre ya no le da sus pastillas para la esquizofrenia, es el juez que ve este caso decidir el internamiento de un hospital psiquiátrico y tenerlo controlado”, indicó sobre el caso Peschiera.

De vuelta a su columna, la mujer de prensa afirma que “es tiempo de usar el dolor para algo más grande, de transformarlo en una herramienta para empoderar a otras”.

“Para decirles que no tienen que ser víctimas eternas. Que serán poderosas protagonistas de sus vidas cuando superen –si la justicia lo permite– el dolor y los susurros”, anuncia.

El dato:

Sobre el caso de José Andrade Beteta, la Clínica Jurídica en Discapacidad y Derechos Humanos de la PUCP indicó a través de un comunicado que “el internamiento involuntario es una forma de privación de libertad. Como tal, es una medida de última ratio, que únicamente puede provenir de un juez luego de un proceso judicial en el que se determine la inimputabilidad y que respete todas las garantías: probar, ser oído, contar con abogado, etc. En ese sentido, no debería suceder de un día para otro”.

“La discapacidad psicosocial no vuelve a una persona más propensa a cometer acoso. Las prácticas de acoso provienen de una sociedad y educación patriarcales que no enseñan adecuadamente el respeto al consentimiento de la mujer y no a condiciones de salud mental”, rematan.

Editor de Política
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