viernes 6 de abril, 2018

La toma del campus de San Marcos: ni “terruquear” ni romantizar la protesta, por Marcel Velázquez

Lectura de 3 minutos
Marcel Velázquez
050505_589837
Fuente: ANDINA

Marcel Velázquez Castro
@marcelvelazq

[Antes de empezar a leer, te advierto, amable lector, que he estudiado en San Marcos y me desempeño como profesor allí desde hace 18 años y desde hace un año, como Director del Fondo Editorial. En este texto, expreso opiniones personales].

En San Marcos, el derecho a la crítica y a la protesta organizada se respetan. En ninguna otra universidad, se valora tanto el pensamiento disidente y el libre ejercicio de la crítica en las aulas. Las protestas organizadas por estudiantes abundan y agotan el más amplio rango de temas que se pueda imaginar.

La toma del campus es un acto de violencia extremo, pues viola de forma continua el derecho de estudiantes, profesores y trabajadores a la educación y al trabajo. Es un acto que solamente se puede justificar ante una ruptura del orden institucional o si detrás de él, hay una masa organizada que ha visto vulnerados sus derechos. Esta toma del campus no ha sido un acto de masas, sino una acción decidida y organizada por una minoría (100 estudiantes, aproximadamente). Dirigentes gremiales con escaso respaldo estudiantil y cuyas acciones se vuelven más radicales, conforme se desvanece su hegemonía entre los 40 000 estudiantes. La prensa y los políticos que hablan de “los estudiantes” o “los sanmarquinos” padecen una alucinación metonímica.

El cogobierno se desarrolla con el tercio estudiantil, legítimos representantes de los estudiantes elegidos en votación universal. Para formar parte del tercio estudiantil, la Nueva Ley Universitaria exige que por su desempeño académico el alumno pertenezca al tercio superior, esta medida ha provocado mágicamente que los habituales líderes gremiales desaparezcan de estas instancias de cogobierno.

Los representantes gremiales han perdido su tradicional poder político con la nueva Ley Universitaria. Antes de la Ley, florecían los “operadores” que buscaban llegar a los órganos de gobiernos para negociar y vender su voto por prebendas y dinero. Fui testigo de ello en la elección del rector Cotillo (y aquí está un video para los incrédulos) .

La democracia indirecta creó corrupción y fraudes; hoy tenemos una democracia directa y universal que ha dejado sin juego a esa casta de “operadores”.

#EstudiosGenerales es un mandato legal; el diseño tiene aciertos y problemas. El plan curricular ha sido discutido en todas las instancias de gobierno con participación estudiantil, tanto del tercio, como de los representantes gremiales. No es perfecto, ha tenido problemas logísticos de implementación tanto en la ubicación desperdigada de salones, como en el proceso de contratación de profesores. Adicionalmente, hay cursos que son controversiales y obedecen a una mirada técnico-administrativa que dista mucho de las mejores tradiciones sanmarquinas.

Que #Butters  desconozca la historia de #SanMarcos y denomine “vándalos” o “delincuentes” a los dirigentes es el triunfo del peor sentido común (ver artículo de @andoenpando). La economía afectiva del capitalismo comunicativo nos lleva inmediatamente a solidarizarnos con los violentados por el prejuicio y el conocimiento solidificado; pero esto no convierte a la burocracia gremial ni en portadores de la verdad ni en defensores de la institucionalidad.

Las autoridades de la universidad no lograron encontrar suficientes canales de diálogo para lograr un mayor consenso sobre los #EstudiosGenerales. Esta toma ha sido anunciada por redes sociales desde hace días, faltó mayor reacción política. Es el momento para iniciar un gran debate con todas las voces para mejorar la propuesta actual de #EstudiosGenerales.

Aunque la toma del campus obedezca a la lógica perversa del simulacro, la consecuencia práctica es que nuevamente se criminaliza la protesta. Los dirigentes que mantuvieron la toma, sorprendentemente corearon un viejo lema maoísta “Amar al pueblo de todo corazón”; sin embargo, su accionar solo sirve para consolidar el statu quo y validar a los poderes más reaccionarios de la sociedad.

El ingreso de la policía a #SanMarcos sin presencia de un fiscal es injustificable, pero el chantaje de minorías estudiantiles que bajo banderas generales defienden intereses particulares también es inaceptable.

Mi reconocimiento a los estudiantes sanmarquinos, a aquellos que viajan dos horas o más para llegar a sus clases, que nos desafían todos los días en el aula, que leen más allá del sílabo, que a veces solo almuerzan un paquete de galletas, pero mantienen la dignidad y la historia de nuestra universidad. El futuro, está con ellos.

Escribe Marcel Velázquez
Siempre listo para la conversación del día.
Copyright © 2018 - GRUPO ALTAVOZ