viernes 23 de febrero, 2018

¿Debe existir un delito contra la libertad religiosa? Dos expertos responden

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Carlos Tubino
Fuente: Perú 21

Con colaboración de Alessandra Flores

El congresista Carlos Tubino, de Fuerza Popular, presentó el pasado miércoles un proyecto de ley que busca castigar con pena privativa de libertad a las personas que atenten contra la libertad religiosa de otras.

¿Qué dice exactamente el proyecto de ley?

El Proyecto de Ley 2450 busca incorporar en el Código Penal el delito contra la Libertad Religiosa. La propuesta del congresista divide esto en dos posibilidades:

1) Que alguien ataque verbalmente a otra persona a través de “ofensa, desprecios, agravios o insultos” a su libertad religiosa y de culto.

En este caso, la personas podría pasar no menos de dos años en cárcel y no más de cuatro.

Esta pena podría aumentar si se dan los siguientes casos: 1) que se ponga en peligro la vida del agraviado, 2) que el delito sea cometido por un funcionario público o representante de la iglesia u otro parecido, 3) que el agraviado sea menor de edad y 4) que se cometa el delito para obligar al agraviado o a un tercero a entrar a una agrupación política.

2) Que alguien cause daños o destrucción a iglesias, parroquias, santuarios y otros lugares para rendir culto a su fe.

En este caso, la pena sería de no menos de dos años y no más de cuatro.

Esto puede cambiar si esto le causa a alguna persona daños graves, tanto en salud física como mental. También si alguien pierde la vida durante el ataque o a causa de este.

¿Qué dicen dos expertos sobre esta ley?

Según el abogado Juan Manuel Sosa, especialista en derecho constitucional, lo que se pretende hacer es inconstitucional, a pesar de que en la exposición de motivos se cite a la Constitución para avalar este proyecto.

Por otro lado, señaló que “las personas pueden creer o pensar lo que quieran, pero no pueden pretender que sus ideas no sean objeto de escrutinio y crítica, incluso de maneras que se pueden considerar ofensivas”.

Betzabé Marciani, profesora de Teoría General del Derecho de la PUCP y especialista en libertad de expresión, señaló de la misma manera que “parte de una democracia es aguantar ofensas, entonces en una democracia uno no protege sentimientos, protege derechos”.

También señaló que el proyecto de ley “es un completo despropósito que nos regresa al Siglo XIX o a inicios del Siglo XX”. Además, dijo que ya hay experiencias con este tipo de leyes y que no han funcionado a la hora de formar ciudadanos más tolerantes o respetuosos de los demás. 

“Eso se logra con educación, no con criminalización”, advirtió.

“El problema aquí es que se quiere criminalizar insultos contra colectivos. No es que te esté insultando yo a ti, caso en el cual tú tienes la vía de la difamación personal o la injuria (…) sino que se quiere criminalizar que uno pueda ofender sentimientos de grupos o de colectividades y eso es tremendamente peligroso”, indicó Marciani. “¿Quién pone la línea de qué se puede y no se puede decir y qué cosa es una ofensa? Aquí entramos en un nivel de subjetividad que es todo lo que no te pide el derecho penal”, añadió.

Marciani, finalmente, enfatizó que la tolerancia no es -como señala el proyecto- respetar lo que otros creen, sino respetar el derecho de otros de decir incluso aquello que en ocasiones nos ofende.

“No podemos blindar a nadie frente a la crítica en una democracia. Ya hemos pasado esas experiencias. En una democracia se discute todo. A  veces eventualmente se pueden cometer excesos y usualmente se tienen que tolerar esos excesos”, finalizó.

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