martes 13 de febrero, 2018

(EDITORIAL): Los mercantilistas del agro

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Altavoz
Agrobanco
Fuente: Andina

En este diario, hemos sido sumamente críticos del acuerdo firmado por el gobierno peruano con los productores de papa. Destinar S/50 millones para comprar los excedentes del tubérculo andino es una solución populista que muy posiblemente tendrá efectos negativos en el futuro. Después de todo, el gobierno se verá presionado por otros productores con excedentes para que a ellos también les compren los productos que no pueden vender. Así, se forma un círculo vicioso del cual será difícil que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski se escape.

Los S/50 millones que el gobierno destinará a comprar los excedentes de los productores de papa, sin embargo, no se comparan con las deudas que algunas empresas más grandes adeudan a Agrobanco. Tan solo una empresa, Cultivos Ecológicos del Perú S.A.C, cuyo accionista principal es Carlos Abusada Hayal, adeuda a la entidad nacional S/61.3 millones. Esta deuda se encuentra actualmente considerada como pérdida por Agrobanco y no es la única: varias empresas tienen deudas millonarias con el Estado que al parecer nunca van a pagar. Agrícola Yaurilla SA, un latifundio con campos agrícolas que suman mil hectáreas, debe a Agrobanco S/58.51 millones.

Así como estos, podríamos seguir enumerando varios ejemplos en los que es claro que el Estado hizo créditos inmensos y pésimamente ejecutados que no han servido para otra cosa que no sea derrochar el dinero de los peruanos. Agrobanco tiene en la actualidad una cartera morosa de S/950 millones y el año pasado reportó pérdidas por S/340 millones. Cuando algunos productores señalan que se critica mucho el acuerdo que alcanzaron con el gobierno pero no el costo económico que representan los prestamos a grandes empresas por parte del Estado, tienen toda la razón. El dinero público no debería servir para que algunos empresarios con alto poder adquisitivo inviertan en negocios arriesgados. Para eso deben utilizar sus propios fondos, no los que tendrían que servir para financiar la educación y la salud de los más pobres.

Después del primer gobierno de Alan García, deberíamos haber aprendido lo peligrosa que es la asociación entre los empresarios y el Estado. Deberíamos haber entendido que el Estado no tiene por qué financiar a grandes latifundios. Al fin y al cabo, ya vivimos una situación similar con el extinto Banco Agrario, que daba créditos a empresarios ricos a costa de las clases medias y los más necesitados. Agrobanco, como lo demuestran las cifras, ha sido una fuente de dinero para prácticas mercantilistas que nos han costado a todos. Millones de soles en pérdidas y graves denuncias penales contra exfuncionarios. El Estado debe dejar de ser una fuente de dinero fácil y subsidiado para grandes empresa porque ese es el dinero de todos. Agrobanco debería dejar de existir.

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