martes 6 de febrero, 2018

¿Hay alguna relación entre la violencia sexual, la desnutrición y la anemia? Dos expertos responden

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Mercedes Aráoz
Fuente: ANDINA/Dante Zegarra

Con la colaboración de Oscar Rosales

El pasado lunes 5 de febrero, la presidenta del Consejo de Ministros, Mercerdes Aráoz, dijo en una entrevista para el programa “Punto Final” que “la violencia viene de espacios familiares muy dañados, donde probablemente ha habido anemia, desnutrición infantil que no permitió que el desarrollo del cerebro y la violencia es aceptada como algo normal en estos espacios”.

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Lo dicho por Aráoz respondió a una pregunta hecha por la conductora del programa, Mónica Delta, quien se refirió al caso de una menor de 11 años asesinada y posteriormente quemada por un hombre de 37 años.

Anemia y desnutrición: ¿Causas de violencia?

Altavoz se comunicó con la psicóloga Nani Pease, profesora del departamento de Psicología de la PUCP, quien dijo que lo dicho por la segunda vicepresidente del Perú “responde a una profunda confusión. No hay relación alguna entre las consecuencias de sufrir de privación alimentaria y permitir la violencia. La violencia sí se aprende a naturalizar, pero a partir de un entorno violento”. Para la psicóloga, este es un problema social complejo, ya que vivimos en una “cultura de permisividad general hacia la violencia”.

Por otro lado, para el Robin Cavagnoud, investigador del Laboratorio de Criminología de la PUCP,  “la anemia y la desnutrición son indicadores de una variable más amplia que es la variable salud. Generalmente, estos indicadores tienen que ver con el nivel de pobreza de un hogar”. Además, el experto señaló que “es un poco forzado ver un vínculo entre dos indicadores; los indicadores son algo más empírico, más concreto, en cambio las variables son más abstractas, tienen que ver con un concepto”.

Asimismo, para Pease, las declaraciones de Aráoz podrían resultar peligrosas, ya que se le está dando al tema, una “prioridad biológica”. Según la psicóloga, el tema de fondo tiene que ver con “las estructuras sociales que transforman la conducta. De acuerdo al Instituto de Opinión Pública de la Católica, 6 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia sexual en su vida. No podemos estar hablando de un tema de desnutrición ni de monstruos psicópatas generados por solo cuestiones biológicas”.

Para la profesora de Psicología de la PUCP, es la cultura que se manifiesta a través de las estructuras sociales como la familia, la comunidad, los medios de comunicación y el Estado las que moldean la mente de las personas.

“Si es que un niño tiene una situación de violencia en su casa y los adultos que lo tienen a cargo en lugar de denunciarla le dicen ‘no la mires, ignorémosla’ -y por adultos a cargo me refiero no solo al padre o la madre, sino también a la policía o a la directora de una escuela-, entonces si esos adultos a cargo no reaccionan o no toman previsión o no ponen al niño al centro del cuidado, los niños aprenden que su voz deja de ser valiosa, que esa manera de ser es la manera de ser. Las estructuras mentales se construyen en interacción con el entorno, entonces la cultura estructura la mente“, manifestó.

¿Cómo se puede combatir la violencia sexual?

Consultado por Altavoz sobre qué medidas se pueden tomar para combatir la violencia sexual, Robin Cavagnoud señaló que se debe trabajar en dos cosas.

A largo plazo, para el profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Católica se debe trabajar en el sector educación “todo lo que tiene que ver con igualdad de género, no discriminación”.

A a corto plazo, en cambio, se debe trabajar en implementar un sistema de protección social para las víctimas de violencia a través de los Centros de Atención Emergencia Mujer y las comisarías y se debe tener en cuenta no solo el acceso a estos centros de protección, sino la posibilidad de hacer denuncias.

“Hay muchos problemas de corrupción también. En un estudio que hemos hecho en San Juan de Lurigancho hace un tiempo encontramos que hay mujeres que podían hacer una denuncia, pero después los violadores iban a dar [coimas] a los policías para retirar las denuncias. Entonces hay que trabajar primero todo ese sistema de protección social”, explicó a Altavoz.

Nani Pease, por su parte, enfatizó que las estructuras sociales que generan la violencia se pueden transformar y que para ello se requiere de una voluntad social y política “que haga visible la violencia, que la sancione con penas razonables, que haya protocolos que las personas no sean violentadas nuevamente al denunciar”.

“En el contexto de Ni una menos una de las cosas más interesantes que sucedió es que no solamente las mujeres al apropiarse de la palabra sentían que tenían derecho a denunciar, sino que había muchos hombres que al escuchar esos casos comenzaron a cuestionar sus propias relaciones con las mujeres. Entonces esas estructuras se pueden transformar, no es que una vez que naturalizamos la violencia estamos condenados como sociedad“, refirió. 

La doctora en Psicología Cognitiva de la Universidad de Columbia coincidió con Robin Cavagnoud en la importancia de la educación y el enfoque de género para reducir la violencia en nuestro país..

“Uno de los principales canales por el que los niños y niñas aprenden a naturalizar la violencia es la escuela. Tenemos un país que no puedes decir la palabra género en la escuela, lo cual es insólito. Entonces, si es que una niña o un niño no aprende que su identidad es valiosa, que tiene derecho a denunciar cuando su intimidad es invadida de alguna manera, eso va generando que la violencia se naturalice“, puntualizó.

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