viernes 19 de agosto, 2016

El arte de amar - por Marcelo Mosenson

Lectura de 24 minutos
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Fuente: manualdohomemmoderno.com.br

Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere.

Lacan

Mi nueva película documental, Amor, tiene como escenario a distintas ciudades del mundo. 

La semana pasada interceptamos en la calle, bares y plazas de la ciudad de Buenos Aires, a mujeres de entre veinticinco y cuarenta años de edad para que nos respondieran una serie de preguntas. Unas de ellas consistía en que recordasen haber hecho algo significativo por amor y, a su vez, que otros hayan realizado por ellas algo del mismo orden.

Para mi sorpresa una gran cantidad de entrevistadas no sabía qué responder. No sentían haber llevado a cabo nada en particular por amor, como tampoco recordaron que hubieran hecho algo por ellas, más allá de alguna sorpresa o un largo viaje, emprendido por alguno de sus respectivos enamorados, con el sólo propósito de encontrarse con ellas.

Otras mujeres, a las que calificaría de sacrificiales, manifestaban su amor hacia sus parejas por haber transitado momentos de dolor, consecuencia del apoyo que implicaba acompañar a hombres con adicciones u otro tipo de problemas.

Una mujer de unos treinta años nos relató que su ex pareja había hecho colocar un pasacalle frente a su casa expresando su amor hacia ella. Inmediatamente tildó su gesto de cursi.

Para aquél entonces sentimos junto a Marcelo Moreno, mi cameraman que el tema era más oscuro de lo que hubiéramos imaginado en un primer momento. A su vez que nos vimos interpelados sobre nuestras respectivas vidas amorosas.

Me vi obligado a aclararles a todas ellas que no esperaba respuestas espectaculares, sino tan sólo anécdotas que les resultasen significativas. Sólo algunas de entre ellas transmitieron pasión por sus parejas mediante obsequios personales que escapasen a cualquier cliché. Marcelo y yo nos enamoramos del amor que transmitían algunas pocas mujeres al darle sentido a cuestiones tan banales como el diseño de una cajita realizado con sus propias manos y que su amado aún conserva.

Al mirar parte del material nos preguntamos si habría alguna relación entre el amor y la edad de las entrevistadas. Las que rondaban sus treinta años y aún no tenían hijos fueron las más entusiastas acerca del amor. Mientras que quienes ya habían vivido cuarenta años o más, con o sin hijos, parecían estar resignadas a la soledad, o peor aún, a la soledad acompañada.

Si bien todos pareciéramos comprender de qué hablamos cuando hablamos de amor, decidí preguntarles qué es lo que cada una entendía por él. Una de ellas, casada y con una hija pequeña dio el siguiente ejemplo: cuando en la heladera queda un sólo postrecito, evito comerlo pensando en él. Si no lo amara me lo comería inmediatamente, nos explicó con aire heroico. Su rostro, gestos y tono de voz al hablar de su amado no expresaban una pasión digna de una Julieta contemporánea.

Nos resultó llamativo cómo casi todas ellas nos repetían sin distinción de edad o clase social que para amar es fundamental amarse a sí mismo. Marcelo y yo nos vimos nuevamente interpelados por las respuestas. ¿Cuántos nos amamos a nosotros mismos?

Frente a mi estupor respecto de muchas de las contestaciones me vi obligado a inventar una pregunta suplementaria que hiciera hincapié en sus fantasías amorosas. Estaba convencido de que había encontrado la llave que abriría las compuertas del tema de nuestro documental. ¿Qué te gustaría hacer por amor?  Y, ¿qué te gustaría que hagan por vos por amor?, me atreví a preguntarles. Pero no había fantasías. No se trataba de timidez, más bien parecía que ni siquiera se habían dado el permiso de fantasear.  

Sin embargo, la mayoría de las treinta entrevistadas se mostraba entusiasta frente a la posibilidad de expresarse acerca del amor como de contar sus intimidades a un extraño dispuesto a escucharles en profundidad. Por cuestiones de orden ético me autocensuré en más de una ocasión por temor a provocar algún divorcio ese mismo día.

Aún nos quedan cientos de entrevistas por realizar en diversos países e idiomas. No sabemos del todo lo que buscamos ni lo que vayamos a encontrar. Sólo podemos anticipar que todos afirmamos buscar lo mismo: amar y ser amados.

Al final del día, intercambiamos con mi coequiper, cervezas en mano, las sensaciones sedimentadas por el concluido día de filmación. Nuestras respectivas historias amorosas se hacían presentes en ese instante.

Comprendí que las preguntas formuladas durante el día debieran ser las primeras a la hora de conocer a alguien. Todo lo demás es ruido.

Marcelo Mosenson es escritor y cineasta. Más allá de un café es su última novela. Es socio fundador y director de la productora www.nomadefilms.com También es socio y director de contenidos de la empresa de marketing www.crazymarketing.company Estudió cine y fotografía en París. Becario Fulbright obtuvo un Masters en comunicación y medios en The New School University, NYC.
Siempre listo para la conversación del día.
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