viernes 15 de julio, 2016

¿Amor a primera vista o a fuego lento? - por Marcelo Mosenson

Lectura de 14 minutos
…destrucción en otras…
Fuente: familias.com

Confieso que en ciertas oportunidades no logro impedirme escuchar conversaciones ajenas. 

Hace unos días, junto a una mesa contigua a la mía, en un bar de Buenos aires del barrio de Palermo, un hombre y una mujer de unos cuarenta y treinta y cinco años, respectivamente, (aunque sus edades bien podrían ser otras) se habrían dado cita para lo que parecía ser el final de  una incipiente relación amorosa. 

Siempre admiré aquellos dramas en los que todos los personajes tienen razón y frente a los cuales es imposible tomar partido por uno u otro. 

Ella le observaba con tal intensidad mientras sus manos acariciaban su cara con incansable ternura que, de haber ocupado yo el lugar del hombre, todos mis miedos se habrían desvanecido por completo. Hay caricias que curan. Él exhalaba una ilimitada admiración por ella, a la vez que su sensualidad le mantenía atrapado en el tiempo y en el espacio olvidando, quizá, que se encontraba en un espacio público. Sus pechos y boca perfecta no facilitarían en nada su eventual deseo de fuga. 

La mujer le comunicaba con lágrimas en los ojos que su amor y admiración hacia él no le eran suficientes, frente a lo cual, el hombre intentaba defenderse como un perro intentando escapar de su jaula, afirmando que en apenas dos meses no se construye un amor. 

Al principio no fueron sus palabras, sino más bien la intensidad de sus gestos lo que me llamó poderosamente la atención. Se miraban, tocaban y conversaban desde sus entrañas. Sólo presencié alguna escena de semejante profundidad emocional en algún drama de Ingmar Bergman o de John Cassavetes.

El amor sucede a primera vista o no sucede, le repetía ella como si se tratara de una verdad universal o de un mantra, mientras tomaba un té con hojas de menta. A lo que él le retrucó con un depende,  como quien ha atravesado ya distintas verdades sin llegar a ninguna conclusión. Pero no hay química insistía ella mientras le quemaba su cuerpo con su mirada, la más sensual y sexual que yo haya visto jamás. 

De no haber sentido el auténtico dolor de estos seres anónimos hubiera creído estar presenciando, por el contrario, alguna escena de la comedia romántica When Harry met Sally. Sally le dice a Harry que no pueden ser amigos por su forma de pensar, y que es una lástima, ya que él habría de ser su primer amigo en Nueva York. Pasan los años y su relación continúa. En las escenas finales se produce la declaración de amor de Harry en una de las más logradas escenas del cine romántico

Quizá me encuentre demasiado necesitado confesó él, como asumiendo su derrota y culpa pensando, tal vez, que el amor más elevado no sabe de necesidades.

Me dieron ganas de interrumpir y explicarle que la generación de mis abuelos tuvieron que aprender a amar de nuevo luego de haber perdido parejas, hermanos e hijos en los campos de concentración nazis. Me contuve.

¿Amor a primera vista o de a poco? ¿Pero porqué alguien apostaría al largo plazo si no sucede inmediatamente? ¿Aunque quién dijo que la pasión sea garantía de amor? Me preguntaba irremediablemente intentando disimular mi condición de espía.

Mientras los observaba gozar y sufrir por sus respectivas presencias y temores, se me venían imágenes de Cadaqués. Sentía que la conversación de la cual estaba siendo un testigo ocasional no hubiera tenido lugar en un pequeño lugar frente al mar. Como si las grandes ciudades y sus inagotables alternativas no permitieran ciertos encuentros, muy por el contrario.

Ella, enérgica en sus certezas o bien, tan sólo esquivando sus heridas, no veía otra salida que la salida. Él, convencido de su propia incertidumbre, rogaba por un nuevo round. Mientras que yo, interpelado por la escena, no lograba tomar partido. Ambos parecían tener razón, a la vez que posiblemente se estarían equivocando. 

La atracción y el amor pueden no ser suficientes, pero un encuentro y desencuentro de tal intensidad sólo suceden casi nunca. Como hermanos gemelos que necesitan alejarse para no verse reflejados en el otro, estas almas gemelas parecían repelerse por causa de su misma atracción.

Pienso que dejaron el bar aturdidos y temerosos por lo que cada uno seguirá callando. Mientras que yo, luego de  pagar mi café, salí hacia a la calle Bonpland preguntándome si el verdadero amor se produce a primera vista o a fuego lento. 

Marcelo Mosenson es escritor y cineasta. Más allá de un café es su última novela. Es socio fundador y director de la productora www.nomadefilms.com También es socio y director de contenidos de la empresa de marketing www.crazymarketing.company Estudió cine y fotografía en París. Becario Fulbright obtuvo un Masters en comunicación y medios en The New School University, NYC.
Siempre listo para la conversación del día.
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