Carmen, de asesinada a asesina por obra y gracia del perfeccionismo ético - Paula Siverino Bavio
Opinión
FUENTE: Web Opera di Firenze

2018-01-12 12:05:59

Paula
Siverino
Bavio
 

"Cambiar el final de una obra clásica sin aviso y por entender que hay motivos sociales y éticos para hacerlo suena demasiado cercano al paternalismo y al perfeccionismo ético y ambas posiciones son contrarias a la libertad y autonomía moral con la cual cada uno puede regir su plan de vida en una democracia".


Lo que alguna vez fantasearon muchos fanáticos de “Titanic” - que Jack se salvara-  lo logró la gitana Carmen 173 años después del estreno de la ópera que lleva su nombre: cambiar el final de la historia y esquivar su trágico destino.

El domingo 7 de enero, luego de 10 años de ausencia en la cartelera florentina, se presentó la Carmen de Bizet generando un enorme revuelo, ya que se alteró radicalmente el final de la historia, aun cuando en la web del Teatro Maggio Musicale de Florencia no se advierte en ningún momento que se trata de una adaptación. 

Y mal que le pese a alguno, si cambias el final de una obra, estás haciendo una adaptación de la historia, del mismo modo que si colocas subtítulos en lunfardo, como en la última - dolorosa - puesta en escena de Pagliacci en el Colón, otra obra con final femicida. De hecho si se vetaran las óperas que involucran delitos, deberían evaluar habilitar el Teatro Colón para jugar al bingo o para que toquen DJ famosos, que es casi lo mismo.

Justo es decir que tampoco era un secreto el cambio de libreto. De hecho, el 5 de enero, día del último ensayo general, se convocó a un evento especial al término de la obra llamado “Carmen no muere” para conversar en torno al personaje de Carmen, abierto a mujeres que quisieran testimoniar el haber vivido violencia de género.

Recordemos que Carmen es una gitana que trabaja en la fábrica de cigarros, bella y de espíritu libre. Involucrada en un incidente policial, seduce a Don José, un joven brigadier, para evitar ir a prisión, quien por dejarla libre es degradado y encarcelado. Ella sigue en amores con él un tiempo y lo convence de unirse a una banda de contrabandistas para luego irse con un torero. Don José va a buscarla y cuando ella se niega a regresar y se burla de él, la apuñala hasta matarla. Pero la Carmen del Maggio no muere, ella en lugar de ser asesinada resiste el ataque y asesina a su agresor.

La vicepresidenta del Senado italiano, Rosa Maria Di Giorgi, celebró la decisión del Teatro con entusiasmo y sostuvo “Venga un “no” social y cultural que haga de la Carmen del Maggio la voz y la fuerza de todas aquellas mujeres que revindican el respeto de la dignidad y la inviolabilidad de la persona humana (…) que Carmen no muera es de extraordinaria importancia”1.

La “Carmen del Maggio” comenzó como una pregunta que se hizo el superintendente del teatro, Cristiano Chiarot: “¿y si esta vez no muriese? ¿Por qué tenemos que aplaudir un final en el cual una mujer es asesinada?”. El funcionario solicitó cambiar el libreto al entender que “era posible superar la visión de una mujer como objeto de uso y consumo del hombre, sin faltarle el respeto a la versión original, entendiendo que el teatro tiene una función ética y social”2.

Estaría totalmente de acuerdo con suscribir sus palabras si el público está advertido que se trata de una adaptación o bien, si se presenta a la Carmen del Maggio como una perfomance con la finalidad de concientizar sobre la violencia de género. Cambiar el final de una obra clásica sin aviso y por entender que hay motivos sociales y éticos para hacerlo suena demasiado cercano al paternalismo y al perfeccionismo ético y ambas posiciones son contrarias a la libertad y autonomía moral con la cual cada uno puede regir su plan de vida en una democracia.

La reverberancia creada por los movimientos #NiUnaMenos y #MeToo permiten hoy, más que nunca, la reflexión en todos los espacios de la vida en sociedad del impacto de la violencia machista y sus nefastas consecuencias para mujeres y varones. Asistimos a un cambio histórico, donde nos toca ser testigos del abandono de la naturalización de la violencia contra niños, niñas y mujeres, aun cuando todavía queda mucho trabajo por hacer. Pero esta tarea no debiera abordarse desde la censura y el paternalismo, sino desde el fomento de posiciones críticas y la educación en el respeto y el empoderamiento. 

La Carmen del Maggio ha logrado impacto publicitario y eso la vuelve una muy buena estrategia comunicacional, sin duda cumplió su cometido. Pero la Carmen de Bizet tiene en sí todos los elementos para promover una profunda reflexión sobre la violencia padecida por las mujeres. 

Seamos claros, la Carmen del Maggio, que también termina en homicidio, no es moralmente superior a la Carmen de Bizet. Si vamos al caso me quedo con Tosca, quien asesina a sangre fría a Scarpia cuando intenta violarla para reclamar el “pago” de haber teóricamente salvado a su amado de la muerte.

El arte ha tenido históricamente un rol fundamental de denuncia, exposición, transgresión y amplificador de realidades sociales; el arte interpela a muchos niveles y está exento por definición de la literalidad. La lectura histórica que propone Chiarot sucede más allá del escenario, no hace falta que él marque la pauta. Las mujeres no necesitamos guardianes morales y, según como se presente, cambiar libretos de sopetón lejos de educar, atrasa. 

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1.http://www.firenzetoday.it/eventi/cultura/teatro-maggio-musicale-carmen-anti-femminicidio-gennaio-2018.html

2.https://www.fanpage.it/firenze-al-teatro-del-maggio-musicale-la-carmen-di-bizet-non-muore-contro-il-femminicidio/


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