Vivir del anti - por Renán Ortega
Opinión
FUENTE: Daniel Blanco / Altavoz

2018-01-12 10:40:00

Renán
Ortega
@rortegaolivera
 

"Yo no veo la forma de salir de esto, por lo menos hasta que dejen de existir los antifujimoristas y los fujimoristas".


Ser anti-algo es divertido. Pintas tus carteles, te pones una bandana, te pintas la cara. Para muchos es como ir al estadio. Te sientes parte de algo más grande. Defiendes tus derechos o los que crees tener. Te opones a la maldad absoluta mientras gritas con tus amigos y te sientes rebelde. Que estás haciendo historia. Que luchas contra la injusticia.

Ser pro algo es igual. Pintas tus carteles, te pones una bandana, te pintas la cara. Marchas de la mano con los que defienden, a capa y espada, lo mismo que tú. Fujimorista, antifujimorista.

Me gusta que la gente esté dispuesta a defender sus ideas. Me parece loable y heroico. Pero creo que vivir del anti y el pro es peligroso (algo que muchos, si no la mayoría hace). Es peligroso porque cuando eres antifujimorista no estás saliendo a marchar por tus principios. Estás saliendo a marchar en contra de algo que odias. Y lo más loco de ser anti algo es que, por definición, carece de principios.

Me explico: si eres antifujimorista, esa es tu única verdad. Si eres antifujimorista, defenderás aquello que vaya en contra de Alberto Fujimori. No vas a evaluar si hoy el fujimorismo ha dejado de ser lo que era, no vas a evaluar si existe alguna injusticia o no. Solo vas a ser antifujimorista. Y ¿si el fujimorismo hace algo que va en favor de tus principios? ¿Y si la Constitución del 93 funciona? No importa, porque fue hecha durante el gobierno de Fujimori y eso es lo único que vale. No importa si hubo presidentes igual de malos o peores.

Por otro lado, si eres fujimorista, funciona de la misma forma. No importa si se cometieron delitos, Fujimori nos salvó del terrorismo. No vas a tratar de cuestionar esa idea o vas a tratar de analizar la posibilidad de que, de repente, la erradicación del terrorismo tuvo más que ver con otros factores. No vas a hablar de la compra y destrucción de la prensa, de las instituciones, porque todo fue necesario, pues. No importan los principios, importa que Fujimori lo hizo, que nos salvó.

Así, vivir del anti y del pro nos hace imposible escucharnos y hablar de principios. Se nos hace imposible llegar a la verdad y poder reconciliarnos. Porque si cuestionas que Fujimori cometió delitos de lesa humanidad, aunque sea de forma académica, ya estás descalificado por los antis. Y si dices que Fujimori fue un criminal, los pros ya te dijeron terruco.

Fujimori mató a x personas (ponga usted una cifra, porque siempre cambian), no importa la fuente, no importa si hay o no suficientes pruebas, presumo la culpabilidad. Fujimori fue un héroe, no importan los muertos, no importa la Democracia ni la libertad, cuando hay crisis hay que dar con palo. ¿Ven alguna forma de romper con esa dicotomía?

¿Cuántos de quienes marchan, anti y fujimoristas, saben qué es la autoría mediata? ¿Cuántos entienden cómo es un proceso de extradición? ¿Cuántos, de ambos lados, hemos leído los testimonios, analizado las pruebas, como para salir a defender o atacar con tanta vehemencia aquello que no conocemos? ¿A cuenta de qué le creemos a los líderes políticos? ¿Los conocemos? ¿Sabemos que son honestos? ¿Sabemos si persiguen intereses? ¿Por qué estamos tan dispuestos a creer verdades absolutas (nuestras verdades, Oprah Winfrey dixit) sobre el pasado sin siquiera cuestionarlas por un segundo?

Yo no veo la forma de salir de esto, por lo menos hasta que dejen de existir los antifujimoristas y los fujimoristas. Esa es la única forma en la que vamos a poder ver la realidad con otros ojos y darnos cuenta de que en verdad el mundo no es blanco y negro, sino que tiene matices que son importantes.


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