(EDITORIAL): Un poco de coherencia, Francisco 
Opinión
FUENTE: ACI Prensa

2018-01-12 07:01:00

Altavoz 

Si el Vaticano quiere tener algo de coherencia o que realmente creamos que está haciendo algo respecto a las denuncias de abuso sexual al interior del Sodalicio, podría empezar por pedirle a Figari que cumpla con su deber de rendir cuentas a la justicia peruana.


A pocos días de su visita a nuestro país, el papa Francisco hizo algo inesperado: ordenó la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, la organización religiosa fundada por Luis Fernando Figari. Lo hecho por el máximo líder de la Iglesia Católica es para algunos una muestra de que el Vaticano tiene algún interés por investigar las denuncias de abuso sexual formuladas contra varios exmiembros de la cúpula sodálite, pero la realidad es bastante más compleja que las meras apariencias.

Lo primero que debemos decir sobre este asunto es que aunque no es en sí mismo reprobable que Francisco haya designado como comisario apostólico del Sodalicio al obispo colombiano Noel Antonio Londoño Buitrago, es cuando menos sospechoso que el nombramiento de un interventor se haya dado justo antes de su llegada a nuestro país. Sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado Francisco calificó de “complices” a las víctimas de Figari. Como ya ha dicho Pedro Salinas, coautor del libro que inició todas las investigaciones posteriores contra el Sodalicio, pareciera que esta decisión es más “una maniobra de relaciones públicas y de imagen que una decisión firme y crucial, como para transformar la institución o disolverla”.

Ahora bien, al margen de cuáles sean las intenciones reales del papa Francisco a la hora de designar un interventor, esta medida es incompleta e incoherente. Esto porque si el jefe de la Iglesia Católica considera que el Sodalicio tiene un problema tal que amerita designar un interventor extranjero, no puede seguir manteniendo la infame postura sentada el año pasado. Y es que, en febrero del 2017, Francisco ordenó que Luis Fernando Figario, el mayor implicado en las denuncias contra el Sodalicio, no vuelva al Perú ni dé declaraciones a la prensa. De hecho, ordenó que el Sodalicio pague un “estilo decoroso de vida” para su fundador.

Si el Vaticano quiere tener algo de coherencia o que realmente creamos que está haciendo algo respecto a las denuncias, podría empezar por pedirle a Figari que cumpla con su deber de rendir cuentas a la justicia peruana. No puede ser que por un lado se quiera dar la imagen de que se está haciendo algo al nombrar un interventor mientras que por el otro el Vaticano no respete las decisiones del Poder Judicial de nuestro país que ya ha dictado prisión preventiva contra Luis Fernando Figari. 

Hasta que el papa no tome acciones coherentes en vez de apoyar la burla de la justicia, sus acciones para “corregir” al Sodalicio no son en lo absoluto creíbles. Los peruanos podemos respetar mucho a la religión católica, pero las autoridades eclesiásticas deben aprender a respetar las decisiones de un poder independiente de un Estado soberano. Si Francisco quiere venir, que lo haga después de dejar de proteger al fundador del Sodalicio.


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