(EDITORIAL): Ni Velarde ni Castañeda
Opinión
FUENTE: El Comercio

2018-01-09 07:00:00

Altavoz 

La verdadera respuesta al problema del tránsito vehicular en Lima es una reforma del sistema de transporte público: lograr que las personas se sientan seguras en los buses y no se sientan en la necesidad de comprar un auto.


Ayer, el alcalde de San Isidro, Manuel Velarde, criticó con dureza al alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, por impulsar la construcción de un tercer carril en las avenidas Aramburú y Parque Sur. De acuerdo a Velarde, a Castañeda no le importa que se destruyan 2 mil metros cuadros de áreas verdes y que se perjudique a los peatones. Según Castañeda, en cambio, esta obra va a aliviar el tráfico y, a la postre, va a beneficiar a los limeños.

El origen del problema que ha enfrentado a ambos alcaldes es que ambos mantienen dos visiones antagónicas sobre lo que debe ser una ciudad. Al margen de si sus políticas han dado o no resultado, el alcalde de San Isidro ha decidido intentar priorizar a los peatones y a las personas sobre los automóviles. Y no está necesariamente mal que así sea: el problema del tránsito en nuestra capital se debe en gran parte a la gran cantidad de vehículos que hay en Lima.

La idea de construir cada vez más y más autopistas solo ha traído hasta ahora resultados decepcionantes y nada nos indica que la caótica situación actual vaya a cambiar. Con lo poco que podemos confiar en el Estado para que ejecute bien gastos millonarios, las grandes obras de infraestructura son siempre oportunidades para la corrupción y para hacer las cosas mal. Peor aún: ni siquiera solucionan el problema del tráfico. Más autopistas solo reducen el costo de tener un auto e impulsan la compra de nuevos vehículos y así se genera un círculo vicioso.

La solución al problema del transporte público, sin embargo, tampoco es poner, como hace Velarde, obstáculos a los vehículos particulares sin ofrecer alternativas. El sistema de ciclovías quizás funcione en San Isidro, pero no para quienes viajan de distrito en distrito y con objetos de valor como computadoras, usar bicicletas no es una opción viable. La verdadera respuesta al problema del tránsito vehicular en Lima es una reforma del sistema de transporte público: lograr que las personas se sientan seguras en los buses y no se sientan en la necesidad de comprar un auto.

Ahora bien, decir que necesitamos una reforma del transporte público no necesariamente significa defender la idea de un gran aparato estatal y centralizado de transporte. Hace unas décadas el Estado se ocupaba del transporte público y era otro desastre. Las alternativas para solucionar este problema son múltiples, pero debemos empezar a estudiarlas detenidamente en vez de simplemente construir más y más carriles. Después de todo, eso es lo que ha venido haciendo el alcalde Luis Castañeda durante tres periodos municipales y los resultados están años luz de ser los mejores.


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