(EDITORIAL): ¿La mentira de Susana?
Opinión
FUENTE: Andina

2017-12-06 07:00:00

Altavoz 

Todo parece indicar que la "reserva moral" de nuestro país lo era solo de nombre.


La exalcaldesa de Lima, Susana Villarán, ha complicado su situación con sus propias declaraciones. En una carta remitida a El Comercio, la antigua lideresa del extinto partido Fuerza Social afirmó que jamás había tenido si quiera una conversación con el ex director ejecutivo de Odebrecht Latinvest, Jorge Barata: "Nunca he recibido en mi oficina, ni he viajado, ni siquiera conversado con el señor Barata", dijo Villarán en su carta de reclamo al diario peruano. 

Para entender el contexto de estas declaraciones, debemos recortar que Jorge Barata, colaborador eficaz en el caso Lava Jato, aseguró a la Fiscalía peruana que Susana Villarán lo llamó para pedirle US$ 3 millones para la campaña por el "No" a la revocación. Y no solo él: Valdemir Garreta, publicista encargado de la campaña por el "No", afirmó que recibió dinero tanto de Odebrecht como de la constructora brasileña OAS para hacerse cargo de dicha campaña. 

Villarán, ante esto, fue enfática en negar cualquier tipo de relación con el ejecutivo de Odebrecht e incluso apeló a la victimización, autocalificándose como el "personaje público más investigado durante los últimos siete años en el Perú". El problema, sin embargo, es que sus aseveraciones han perdido solidez a los ojos de los peruanos porque ella sí conversó con Jorge Barata. Es más, existen fotos del día en el que Barata fue a la sede de la Municipalidad Metropolitana de Lima con motivo de la firma del contrato de Rutas de Lima. 

Villarán, claro, dice que es solo una reunión "protocolar", pero es difícil que esas fotos no generen sospechas cuando la exalcaldesa prácticamente dijo que jamás le había dirigido la palabra al exejecutivo de Odebrecht. ¿Por qué no dijo en ese momento que se había reunido públicamente con Jorge Barata? En un caso tan importante como lo es el caso Lava Jato, y en el que la palabra de Barata ha demostrado ser confiable, nada le costaba a Villarán ser más precisa en su reclamo a El Comercio para evitar cualquier suspicacia. 

Ahora bien, como decíamos en un editorial pasado, en este caso debemos ser cautelosos. No debemos hacer aseveraciones sin fundamento porque la presunción de inocencia debe primar y porque no debemos darles a los políticos implicados razones para que señalen algún tipo de "persecución política". Sin embargo, debe quedar claro que la falta de claridad de parte de Susana Villarán es inaceptable. Sus declaraciones sobre la supuesta ausencia de conversaciones con Jorge Barata nos llevan a creer que la exalcaldesa mintió para intentar lavarse las manos y que ahora no le queda más que apelar a la carta de la "reunión protocolar". Lo cierto por el momento es que todo parece indicar que la "reserva moral" de nuestro país lo era solo de nombre.


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