Un peruano en los Andes contra un consorcio energético de Alemania - por Martin Scheuch
Opinión
FUENTE: EPA

2017-12-04 10:17:36

Martin
Scheuch
 

Un peruano que podría ver su casa destruida como consecuencia del calentamiento global ha emprendido una batalla legal contra uno de los principales consorcios emisores de CO2.


RWE es un consorcio del sector energético, el segundo más grande en este ramo en Alemania. Sin embargo, su actividad no se ha limitado a este país, sino que —como suele ocurrir en tiempos de la globalización— sus tentáculos operativos se extienden hasta Estados Unidos, Gran Bretaña, Bélgica, Austria, la República Checa, Turquía y varios países del este de Europa. Y su negocio energético tiene consecuencias sombrías a nivel mundial pues la generación de energía a través de la quema de lignito, una especie de carbón mineral, ha convertido a esta empresa en el mayor emisor en Europa de dióxido de carbono (CO2), gas cuya proliferación contribuye a aumentar el “efecto invernadero” en la atmósfera, generando lo que se conoce como calentamiento global.

No obstante que la empresa afirma estar comprometida con la generación de energía a partir de recursos renovables —energía solar o eólica, por ejemplo—, se opone a los proyectos que buscan darle fin a la generación de energía a partir del lignito. Asimismo, cuando el gobierno de Angela Merkel declaró en 2011 una moratoria para abandonar paulatinamente la generación energética a partir de la fisión atómica y poner fuera de servicio los siete reactores más antiguos —lo cual afectaba a los dos reactores de la central de Biblis, de propiedad de RWE—, la empresa logró mediante una denuncia que un tribunal declarara inválida la moratoria en la región y en 2014 efectuó una denuncia civil para obtener unos 200 millones de euros del gobierno en concepto de compensación por lucro cesante.

Saúl Luciano Lliuya es un campesino andino de la zona de Huaraz, que trabaja también como guía de montaña. Durante años él y su padre han observado los cambios climáticos que afectan a la zona, entre ellos la progresiva desaparición de los glaciares. En 2014 hablaron con un asesor agrícola sobre las causas del calentamiento global y los efectos en su región. Entre esos efectos se halla el derretimiento de un glaciar que alimenta una laguna ubicada más arriba de Huaraz, con la amenaza de que un desprendimiento ocasione un rebalse de la laguna y un aluvión que ocasionaría daños irreparables en la ciudad. Y la consiguiente pérdida del hogar de Saúl Luciano. ¿Por qué tendría él que pagar las consecuencias de lo que otros han causado? ¿No sería una tremenda injusticia?

Asesorado por Germanwatch, una asociación alemana sin fines de lucro que lucha por la justicia global y la preservación de las bases de subsistencia de las poblaciones vulnerables, el campesino peruano elevó en noviembre de 2015 una denuncia contra RWE ante el tribunal regional de la ciudad de Essen, donde el consorcio tiene su sede principal, sobre la base de que es responsable del 0,47% de las emisiones totales de CO2 desde el inicio de la industrialización de Europa, según un estudio de 2014. Dado que, ante una eventual inundación catastrófica de Huaraz, las medidas de protección —entre ellas la construcción de un dique— costarían unos 3.5 millones de euros, a RWE le correspondería abonar el costo parcial de 17,000 euros en concepto de indemnización.

En diciembre de 2016 la denuncia fue archivada. En enero de 2017 Saúl Luciano apeló ante el tribunal regional superior de Hamm, pues según su abogada Roda Verheyen, la razón para el archivamiento no considera la relación de los hechos y presupone la falta de una causalidad jurídica ya que RWE argumentó que no se le podía hacer individualmente responsable del calentamiento global cuando son muchos los que contribuyen a este efecto. Verheyen, sin embargo, considera que no porque haya muchos causantes de un hecho determinado queda anulada la responsabilidad legal de cada uno por separado.

En mayo de este año, el tribunal de Hamm determinó que la denuncia procedía y que el recurso de apelación debía efectuarse oralmente el 13 de noviembre. El 30 de noviembre, poco después de que Saúl Luciano hubiese prestado su declaración en Alemania y tras haber regresado al Perú, el tribunal decidió que era procedente pasar a la fase probatoria, que será evaluada por expertos independientes.

Se trata de un hecho sin precedentes, que puede dar pie a que las grandes empresas asuman finalmente su responsabilidad global y dejen de actuar con impunidad absoluta.


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