Control Z: Susel Paredes, la mujer que enfrentó la informalidad de La Parada
Control Z
Susel Paredes
FUENTE: Isabel Jave

2017-11-16 11:33:25

Control
Z
 

"Luego de que en el 2012 el operativo organizado por la Municipalidad de Lima para trasladar a los comerciantes del exmercado La Parada quedara inconcluso y dejara como saldo cuatro muertos y más de un centenar de heridos; en el 2014 Susel Paredes llegó al concejo para darle un giro a esta situación, sumándose a un cambio de estrategia que logró la mudanza definitiva de los comerciantes. Activista LGTBIQ y abiertamente progresista, Susel muestra el lado humano y sensible que hay tras la imagen de autoridad que proyecta."


Por: Andrea Burga Villanueva

Son las 2:30 pm del jueves 25 de octubre del 2012: el municipio de Lima ha decidido que el mercado mayorista de La Parada no va más y que en su lugar se construirá un parque. Los comerciantes serán trasladados al nuevo Gran Mercado Mayorista de Santa Anita. Un cordón policial se dispone a resguardar la colocación de bloques de cemento para evitar el ingreso de camiones cargados con toneladas de verduras. 

Un grupo de gente, que se confunde entre comerciantes y delincuentes, ataca con palos, piedras y ladrillos a la división de caballería de la Policía. Parecen dispuestos a todo. “¡Vamos a matar a un tombo!”, vocifera uno de ellos.

Así se desata la violencia más brutal que Lima haya visto en la última década. 

Los gritos se mezclan con el ruido de las balas. El suboficial Percy Huamancaja Meza, miembro de la Policía Montada, es derribado de su caballo y golpeado por una turba de revoltosos. Su muerte parece inminente, pero dos camarógrafos, Luis García y Luis Corrales, que están filmando toda la escena, se arriesgan a rescatarlo, separándolo de los vándalos.

Dos muertos y más de un centenar de heridos son el saldo del operativo. Dos días después, una nueva intervención suma dos muertos y más de 20 contusos a las estadísticas de La Parada. Pese al clima adverso, la Policía logra instalar los muros de concreto.

Los limeños estaban atónitos por lo que observaban desde sus hogares. Susel Paredes no fue la excepción. Vio todo en la televisión y quedó preocupada por los acontecimientos, sin imaginarse que más adelante cumpliría una labor trascendental en el traslado definitivo de los comerciantes.

EL HABEAS CORPUS DE LA DISCORDIA 

Ante lo ocurrido, los comerciantes de La Parada presentaron más de 20 hábeas corpus para exigir el retiro de los bloques de concreto. Sorpresivamente, el 2 de abril del 2013, el juez Malzon Urbina aceptó el recurso legal interpuesto por la comerciante Ida Ávila y dispuso que la Policía retirase los bloques de cemento que impedían el paso de vehículos de carga pesada. 

Como respuesta, la Municipalidad de Lima apeló la resolución y la medida impuesta por Urbina se paralizó. El 21 de mayo, La Cuarta Sala Penal para Reos Libres de la Corte Superior de Lima declaró improcedente el retiro de policías y del sistema de bloqueo colocado alrededor del mercado.

Mientras tanto, algunos comerciantes fueron migrando progresivamente al mercado de Santa Anita. Pero otros, en desacato, se quedaron en La Victoria.

EN CONTACTO CON LA GENTE 

En el 2012, Susel Paredes estaba trabajando en la Gerencia de Participación Vecinal de la Municipalidad de Lima. Conversaba con los vecinos de manera permanente, y logró instaurar el programa Lima Incluye, que velaba por las personas transexuales y transgénero: “Con ayuda de la Defensoría del Pueblo y el Reniec, le sacamos DNI a muchas personas trans que solo tenían partida de nacimiento y eran mayores de edad. Recuerdo que enterramos a una chica que había muerto en el centro de Lima y a quien iban a meter a la fosa común. También fuimos garantes para que les hicieran el tratamiento de tuberculosis”, cuenta Paredes.

Cuando la Gerencia de Desarrollo Social quedó vacante, Susel le pidió a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, que le diera la oportunidad de asumir ese cargo. Quería demostrar que podía hacer un buen trabajo en los programas sociales que fomentaba la comuna limeña. Susel conocía bien lo que podía dar: abogada, actriz de profesión, activista lesbiana y ex candidata al Congreso. Multifacética. Empática. 

–Mira, Susana, yo creo que puedo ser una excelente gerente de Desarrollo Social.

Villarán le contestó:

–Susel, tú puedes ser excelente en muchas cosas, pero creo que serías una mejor gerente de Fiscalización.

–¿Gerente de Fiscalización?

–¡Claro, eres abogada! Tienes la personalidad para que todos los problemas de informalidad puedan ser tratados.

–Bueno, acepto, pero… Uhmmm… ¡Conste!

A Susel no le gustó mucho la idea de ser gerente de Fiscalización, cuenta Susana Villarán, política de izquierda que había asumido la alcaldía de Lima en el 2011. Pero Susana Villarán, estratégicamente, estaba observando un especial valor agregado en su funcionaria.

Susel Paredes ya estaba habituada a la exposición mediática. Había actuado en la telenovela “Carmín” –a sus 21 años–, donde interpretó a Beatriz, la joven más achorada de un grupo de colegialas. La experiencia en televisión le enseñó a desenvolverse con soltura ante cámaras y fue por ello que Susana Villarán la eligió como vocera del operativo que le pondría punto final al mercado de La Parada. 

LA VERDAD TE HACE LIBRE 

La audacia de Susel se forjó en las aulas de la universidad San Marcos, en la década de los 80. Desde su etapa universitaria, Susel ya se declaraba progresista y feminista y sus primeros años de militancia política los vivió debatiendo con Sendero Luminoso y con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). 

Susel no le temía al trabajo duro. Estudiaba teatro en la universidad Católica y Derecho en San Marcos simultáneamente y, mientras participaba en varias obras dirigidas por Roberto Ángeles, Paredes defendía a un grupo de trabajadores públicos como abogada laboralista.

Años después, Susel tuvo que enfrentarse a una realidad que negaba. En el 2006, cuando candidateaba al Congreso en las filas del Partido Socialista, la periodista Alvina Ruiz la entrevistó por primera vez en televisión y su pregunta inicial la dejó helada: “¿eres lesbiana?”. 

Susel respondió que sí. Previamente, había conversado con militantes de su partido y juntos acordaron que si en algún momento le preguntaban por su orientación sexual, ella tendría que declararse lesbiana.

Tampoco le fue fácil aceptarse como una mujer diversa. Susel tuvo que pasar por terapia para reconocerse como homosexual en un entorno en el que la norma es la heterosexualidad y donde –no pocas veces– se excluye a quien rebase estos parámetros. 

“Salí del clóset a patadas, pero fue lo mejor que pude haber hecho. Pasé a la historia como la primera mujer lesbiana candidata al Congreso. Además, yo creo que la verdad nos hace libres, más aún si se trata de un político. Ya nadie me iba a extorsionar y si alguien me quería contratar, sabría que yo era lesbiana”, reflexiona Susel.

Paredes había dicho que sí ante cámaras y, al salir del canal, empezó a asumir su declaración. Susel fue corriendo a la casa de su madre para decirle que en la noche aparecería en millones de televisores del Perú afirmando que era lesbiana. “Mi mamá dice que no sabía, pero yo creo que sí, las madres saben que tú eres lesbiana antes que tú misma”, dice Susel.

Pero su papá no estaba al tanto de nada. Cuando se enteró de que Susel era lesbiana, le dijo que no quería saber más de ella, que había muerto para él; no obstante, la semana siguiente la invitó a comer chupe de camarones, un plato que él mismo había cocinado, un detalle que, según Susel, para un arequipeño es como una forma de decir te quiero.

TRASLADO DEFINITIVO 

El día que ocupó el cargo de fiscalizadora, Susel Paredes estaba decidida a acabar con la informalidad, por ello asumió el reto de imponer orden en una ciudad caótica. Ya había sido testigo de los disturbios ocurridos en el 2012 en el mercado La Parada de La Victoria y quería concluir el traslado a Santa Anita, un hecho que para ella era trascendente, pues estaba convencida de que la capital merecía tener un mercado seguro para todos sus ciudadanos.

Junto con la alcaldesa de Lima, el gerente de Seguridad Ciudadana, Enrique Aguilar, la gerente de Salud, Lucy López, entre otros funcionarios ediles, gestaron el operativo Rescate Sanitario de La Parada, con el fin de clausurar el mercado por falta de medidas de salubridad, proliferación de ratas y falta de permisos de Defensa Civil.

El 2 de marzo del 2014, miles de policías cercaron La Parada impidiendo el acceso de camiones al ex mercado de abastos. Susel Paredes conservaba el fantasma de los disturbios del 2012, pero estaba convencida de que no habría marcha atrás. Acompañada por personal de la Municipalidad de Lima, procedió a clausurar el mercado. Los agentes municipales soldaron las puertas de ingreso, pero dejaron abiertas dos: una para permitir que los camiones sacasen la mercadería de la zona y otra para darle paso a los peatones.

Este operativo duró varios días, pues nuevamente los comerciantes se atrincheraron en el lugar. Susel estuvo todo el tiempo en la zona, comunicándose constantemente con Susana Villarán y soportando insultos como “machona de mierda, te vas a morir”.

El 14 de marzo del 2014, agentes de la Municipalidad ingresaron al mercado de La Parada para sacar a los comerciantes que aún se encontraban escondidos en el inmueble desde el 2 de marzo. 

Ese mismo día, lograron derribar los puestos del mercado en los que se rumoreaba que había muertos, pero no se encontró ningún cuerpo. Los pabellones del recinto eran tan precarios que solo les tomó cuatro horas deshacerlos. Ahora, el ex mercado mayorista de La Parada se ha convertido en el parque del Migrante.

REACCIONES 

El operativo Rescate Sanitario de La Parada logró el traslado de un mercado que tenía más de 40 años abasteciendo de alimentos a la capital en malas condiciones, pues en La Parada confluían la informalidad, el hacinamiento, la inseguridad y la insalubridad, como ya lo habían demostrado diversos informes periodísticos.

Los resultados fueron elogiados, pero también recibieron críticas. Walter Albán, ministro del Interior por esos días, considera que la estrategia municipal no tomó en cuenta las medidas necesarias para su realización. “La operación de rescate sanitario fue muy temeraria y pudo terminar de la misma forma que el operativo del 2012, pues no contó con una orden judicial para su clausura”, alega.

Antonio Salazar, exprocurador del municipio durante la gestión de Villarán, considera que no había necesidad de una orden judicial, pues el terreno era propiedad de la comuna limeña. “Nuestro deber era interceder ante las condiciones insalubres del lugar, por eso era nuestra obligación iniciar el operativo. No fue un desalojo, fue una intervención en una propiedad que nos pertenecía como municipio”, indica.

Susel prefiere no hablar de la primera intervención del año 2012. No obstante, quiere rescatar que el traslado del 2014 demostró que se puede formalizar a los comerciantes de manera pacífica. Además, era consciente de que se enfrentaba a un problema mayor. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en el año 2015 la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada fue de 15 millones 919 mil personas, de las cuales el 73.2% tenía empleo informal.

“Hubo un trabajo de sensibilización previo con la gerencia de Desarrollo Empresarial. Trabajaron en los cerros para que las personas que se habían sumado a los disturbios del 2012 entendieran la necesidad de contar con un parque. Además, los comerciantes les dieron la espalda a las personas que fueron encarceladas por los desmanes generados en el 2012. Obviamente, ya no los iban a apoyar”, sostiene Susel Paredes.

A LO ROBOCOP CONTRA LA INFORMALIDAD 

Susel continuó desempeñándose como fiscalizadora. No había medio de comunicación que no la buscara para seguirla por su peculiar trabajo en el municipio. Paredes solía bromear con los comerciantes y bautizaba sus operativos con nombres tan mediáticos como Candy –la protagonista de un hit reggaetonero– o Guty –un modelo famoso por compartir sus fotos desnudo vía WhatsApp–. 

En agosto del 2015, el periodista Beto Ortiz recibió a RoboCop en el set de su programa “La noticia rebelde”. Susel Paredes estaba debajo del traje del policía del futuro y ensayó unos pasos robóticos antes de sentarse frente al conductor, quien la apodó “RoboCop lorcha”.

En el vídeo de YouTube, un usuario comenta: “De verdad sí necesitaríamos a alguien como RoboCop en las calles más peligrosas de Lima y Callao”. Otro dice: “Vergüenza ajena. ¿Es en serio?”.

Está claro que Susel no le teme a la burla: hizo clown en su etapa como actriz. “Yo he perdido el sentido del ridículo y si tengo que disfrazarme para hablarle a la gente sobre la autoridad, lo voy a hacer”, dice la exfiscalizadora de la Municipalidad de Lima.

Y quizás se necesita la frialdad de un robot para no temer. Paredes ha sido amenazada de muerte más de una vez por su lucha contra el comercio informal. Una tarde le pusieron una pistola en la cabeza a una de sus trabajadoras creyéndose que era ella. “La mujer vino llorando y me dijo que quería renunciar. Era bajita y tenía rulos como yo”, cuenta Susel. “Hicimos un trabajo de investigación y nos llegó un informe de inteligencia en el que decía que aparentemente el ataque habría venido de los dueños de las imprentas que fueron desalojadas del centro histórico”.

La ex mano derecha de Susana Villarán teme una muerte lenta, pero dice que no le tiene miedo a pulverizarse de un balazo. “Mejor sería para una morir en su chamba”, asegura.

DESPUÉS DE LA TORMENTA 

Tras el duro trabajo en la gestión de Villarán, Susel se unió a los equipos fiscalizadores de tres municipios más: Los Olivos, San Isidro y Magdalena. En todos ellos, la presentaron como a una sheriff del Viejo Oeste.

Dada su buena reputación, el propio Carlos Basombrío, hoy ministro del Interior, le ofreció el cargo de asesora en el programa Barrio Seguro, un proyecto de prevención que busca erradicar la delincuencia en los puntos más álgidos del país. Así, Paredes trabajó en La Libertad, en los distritos de El Porvenir, La Esperanza y Florencia de Mora, en la mejora de los servicios de educación, la promoción del trabajo y los programas de salud.

Luego de un año de labores en Barrio Seguro Trujillo, el 15 de setiembre de este año, Susel regresó a Lima con un nuevo reto: convertirse en la alcaldesa del distrito de Magdalena. Dice que sueña con un municipio inclusivo y accesible.

MATRIMONIO

Susel se casó en el 2016. Tuvo que hacerlo en Miami porque en el Perú el matrimonio homosexual no está permitido. Actualmente, Paredes lucha para que inscriban su casamiento en los registros civiles. Ya ha iniciado un proceso de amparo para que le permitan la inscripción. “Ahora le toca al Poder Judicial pronunciarse porque ya agoté la vía administrativa. Luego iré al Tribunal Constitucional, y si me dicen que no, me voy a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Son años de litigio, pero no importa, lo voy a ganar”, afirma con la misma convicción con la que se enfrentó a la informalidad.

Susel sabe que el Perú es un país excluyente, pero está dispuesta a combatir cualquier forma de discriminación. “Yo he podido darme cuenta de que a las personas no les importa si tú eres lesbiana, con tal de que hagas las cosas bien… Yo me he ganado a la gente con mi trabajo y lo seguiré haciendo. Seguiré dando testimonio con mi vida de lo que soy”.

Ganarse a la gente con trabajo es lo que se espera de los políticos. Y sí, en las próximas elecciones municipales, de darse el caso de su candidatura, la mejor carta de presentación de Susel serán sus acciones. El tiempo juzgará.


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