"A mí en un ensayo me dijo que viole a una actriz": todos los testimonios contra Guillermo Castrillón

2017-11-13 10:25:00

Matheus
Calderón
 

8 testimonios revelan y cuestionan la naturaleza de las clases de Castrillón, hoy acusado de agresiones y violación sexual.


La mecha la prendió la actriz Eva Bracamonte. La novel actriz denunció a través de su cuenta de Facebook haber sido víctima de agresión sexual por parte del, hasta hace unos días, reconocido dramaturgo y profesor de teatro Guillermo Castrillón. 

“Estábamos por finalizar el ensayo de esa noche, cuando me dijo que me eche en el piso. Yo estaba sin ropa, echada sobre una manta, boca abajo. Empezó a tocarme, y antes de que pudiera reaccionar, estaba echado encima de mi. Todo su cuerpo estaba encima del mío, él tenia puesto solo un bóxer. En ese momento vinieron muchas cosas a mi cabeza, pero no pude hacer nada, no pude pararme, mandarlo a la mierda e irme. Me quedé paralizada, inmóvil, sintiendo su respiración en mi cuello. De pronto, hasta ahora no me explico cómo, hizo un movimiento que duró medio segundo y el bóxer desapareció. Entonces mi mente se puso totalmente en negro”. 

Como hacen pensar los testimonios y las defensas al profesor de teatro, se trataba de un secreto a voces que los métodos de Castrillón podían ser, por decir lo menos, cuestionables.

En una criticada defensa del director y profesor, la actriz Kareen Spano señala que Bracamonte sabía “de qué pie cojeaba Guillermo Castrillón​. (...) una mierda, es muy duro a todo nivel, vas a llorar, te va a hacer sufrir, le gustan las chicas así que prepárate, es excéntrico, lo primero que va a hacer es calatearte porque trabaja con el desnudo”. 

Fernando Luque también afirmaba hasta hace unos días que “Castrillón es un director excéntrico hasta un grado realmente inverosímil pero no ciertamente perverso, ni menos aún criminal”. Tras la lluvia de denuncias, Luque se tuvo que rectificar.

No obstante, un comentario de Pachi Valle Riestra es más que revelador. La bailarina y cultora de la danza indicó, en respuesta a la publicación de Luque, que ella había hablado con Castrillón y este había reconocido haber hecho “algo horrendo”.

Castrillón, acusado

Tras la denuncia de Bracamonte, la actriz Shirley Rivadeneyra publicó un testimonio en el que relata cómo su alumna también sufrió de agresiones sexuales por parte de Castrillón.

“Al principio solo las toca o lo que él llama “manipulación del cuerpo”. La última sesión a la que asistió mi alumna, el no solo la toco manipulando su cuerpo como director, sino que fue más allá, introdujo sus dedos en la vagina de ella, que al igual que Eva quedo totalmente paralizada, no podía ni moverse y solo lloró”.

Ese mismo día, a través de El Comercio, Castrillón publicaba sus descargos. “En mi trabajo hay una línea muy delgada donde se cruzan emociones, se trabaja con el cuerpo y sus infinitas posibilidades. Quienes han visto mis obras saben que no son para pacatos y que se juega con altas intensidades”, señalaba.

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“De lo que si me hago responsable es de haber convocado a una persona que carecía del suficiente profesionalismo como para, en caso de sentirse vulnerada, haber dicho: basta, hasta aquí llego yo. No sería la primera ni probablemente la última. Ella misma reconoce haber sido advertida de mi forma de trabajo. Lamento también no haberme dado cuenta de su fragilidad emocional y que los ensayos hayan supuesto el daños que dice”, apuntó en el cuestionado descargo.

Un método terrible

El actor peruano Raul Durand, desde su cuenta de Facebook, también publica un testimonio, solo que en este caso no se trata del propio, sino de un compañero que fuera alumno de Castrillón. Lo que narra no solo pone en relevancia los cuestionables métodos de enseñanza del “profesor” de teatro, sino cómo estos afectaban a la psique de sus estudiantes.

“A mí en un ensayo me dijo que viole a una actriz...que lo haga en serio o más real posible … No pude. Yo trabajo con la verdad, decía. Me di cuenta que estaba equivocado, por eso no pude hacer lo que me dijo… No era mi falta de talento. Si este tipo tan reputado me dice que haga esto ...es por algo...tal vez soy yo el problema”, señala el testimonio que, Durand resalta, es de primera fuente.

El mismo patrón se repite en el testimonio de Micaela Távara, artista que denunció también haber sido víctima de agresiones sexuales por parte de Castrillón. Távara denunció que “hasta el día de hoy no recuerdo muy bien que pasó pero se que algo pasó, me toco donde no estaba permitido tocar, me olió donde no estaba permitido oler” e indicó que fueron al menos 14 las mujeres que denuncian, en privado o en público, haber sido víctimas del dramaturgo.

Lo que hizo Guillermo Castrillon, no es ninguna metodología de trabajo, es abuso de poder, es manipulación, el estaba en una posición de superioridad a la mía, el se aprovecho de su postura de “directorcillo de performance” para hacer todas sus fechorías y sabes que? No soy solo yo, somos alrededor de 14 personas ex alumnas, artistas, bailarinas, performer a las cuales el hizo exactamente lo mismo que a mí y que a Eva, valiéndose de su disque metodología, el descargo hacia Eva es pura mierda”, señala la activista y performer.

“Ahora él va a decir que todas éramos malas actrices, que todas queríamos fama, que ninguna nunca pudo llegar a la verdad o el resto de sus defensoras y defensores que van a decir ahora que yo también me quiero colgar de esto y que paremos , no pues, no.” 

La actriz Lucía Carranza también denunció a Castrillón: “el primer día, me pidió que me desnudara, no supe cómo afrontar tal pedido, temí no estar entendiendo “la técnica”. Se desnudó también él, me vendó los ojos, me olió muy de cerca y me manoseó. Yo estaba aturdida, recuerdo haber estado confundida. Le dije en un momento que no me sentía cómoda, que estaba con miedo, hasta le dije que imaginé la posibilidad de que tenga cámaras escondidas que podría usar luego: A él le valió, a todo él respondía que era parte del proceso creativo, que debía enfrentarme a mí misma y demás cosas abstractas y absurdas, pienso ahora. Se repitió una segunda vez. Salí de ese ensayo más conflictuada aún. Recuerdo que también me dijo al finalizar ambas sesiones que todo quedaría entre nosotros, que no contara nada de lo que había pasado”

El testimonio de la actriz, performer y videoartista Muki Sabogal es más mesurado que los anteriores, pero revela las falencias del método de Castrillón. “Las primeras sesiones me entusiasmaron, pero poco a poco los ensayos comenzaron a desvirtuarse y a tornarse cada vez más sexuales hasta tal punto que prácticamente quedó de lado la parte artística. Tengo claro que no fui violada porque pudiendo hacerlo yo no me opuse y a pesar de que él no me atrajera ni física ni emocionalmente, confusa, accedí”, narra Sabogal.

“Sin embargo veo que fui manipulada y siento que se aprovechó de mí, y en ese tiempo también lo comencé a sentir, porque las sesiones comenzaron a irse cada vez más rápidamente hacia ese lado y a durar menos”, explica, y aun más: “con pena, culpa y rabia me di cuenta que me había dejado llevar por mi ilusión de trabajar con él, pero que en realidad había sido usada”. 

Fuera del espacio escénico

Pero los testimonios no solamente se han restringido al ámbito laboral del teatro, sino que las agresiones, de acuerdo a las denuncias, permearon también en ambientes domésticos. Daniela Rotalde, comunicadora, denunció tocamientos indebidos durante el tiempo en el que compartía una casa con Castrillón.

“Abrió mi puerta y se metió a mi cuarto. En el sueño sentí algo. Desperté con él arrodillado al lado de mi cama, masturbándose. Su mano estaba entre mis piernas. Salté del susto y él salió corriendo despavorido”, narró Rotalde en una columna en Perú21 el sábado pasado.

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El testimonio más fuerte, sin embargo, estaría todavía por venir. El domingo por la mañana, Rocío Fuentes denunció, ya con todas sus letras, haber sido abusada sexualmente por el dramaturgo -otra vez, en un espacio que no se restringía a lo escénico, sino en la casa de Castrillón y durante una fiesta.

“Al llegar a su casa, me pasé de vueltas. Mis amigas en su afán de ayudarme, me dejaron en la boca del lobo. Me echaron en una cama y siguieron la juerga. Cuando reaccioné era tarde. GC me estaba violando. Así, con todas sus letras”, apuntó Fuentes. 


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