Guillermo Castrillón: cuarta denuncia, esta vez por violación, contra director de teatro

2017-11-13 08:23:00

Matheus
Calderón
 

“Pues tuve la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Cuando reaccioné de mi inconciencia ya era tarde, Guillermo Castrillón me estaba violando".


Un nuevo testimonio denuncia al profesor y dramaturgo Guillermo Castrillón, esta vez, por un caso de violación. A través de su cuenta de Facebook, Rocío Fuentes se sumó a las ya 4 mujeres que han acusado a Castrillón de violencia sexual en diferentes grados.

“Intentaré narrar brevemente qué sucedió, sobre todo para que no quede duda de que este sujeto no actuaba solo en el espacio del arte, lamentablemente”, señala. Fuentes explica en su relato que se quedó a dormir en casa de Castrillón durante una reunión en la que estaban presentes amigos comunes.

“Pues tuve la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Cuando reaccioné de mi inconciencia ya era tarde, Guillermo Castrillón me estaba violando. Así con todas sus letras. Desde el jueves no he dejado de temblar al pronunciarlo, sé que será parte de un proceso de sanación dejar de hacerlo. Parte de ese proceso es escribir para gritar esta verdad”, afirmó Fuentes en su extenso testimonio.

La denuncia de Fuentes se suma a la originalmente presentada por Eva Bracamonte, que acusó al director y profesor de teatro de agresiones sexuales, seguida de la denuncia de la actriz Shirley Rivadeneira y la performer Micaela Távara. El sábado por la mañana, la comunicadora Daniela Rotalde también acusó a Castrillón por tocamientos.

Después de una publicación en defensa del acusado de agresión por el actor Fernando Luque, la bailarina Pachi Valle Riestra señaló que se había comunicado con Castrillón y este había aceptado, en abril pasado, que había hecho “algo horrendo”.

Castrillón respondió a la denuncia original de Eva Bracamonte a través de un comunicado en el diario El Comercio. Sobre las acusaciones posteriores, no se ha pronunciado.

“En mi trabajo hay una línea muy delgada donde se cruzan emociones, se trabaja con el cuerpo y sus infinitas posibilidades. Quienes han visto mis obras saben que no son para pacatos y que se juega con altas intensidades. De lo que si me hago responsable es de haber convocado a una persona que carecía del suficiente profesionalismo como para, en caso de sentirse vulnerada, haber dicho: basta, hasta aquí llego yo. No sería la primera ni probablemente la última. Ella misma reconoce haber sido advertida de mi forma de trabajo. Lamento también no haberme dado cuenta de su fragilidad emocional y que los ensayos hayan supuesto el daños que dice”, se defendió en el caso de Bracamonte


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