A mi amiga machista - Por Ariana Lira
Opinión
FUENTE: Difusión

2017-10-13 12:23:00

Ariana
Lira
@arianalirad
 

No me acostumbro a que ustedes, amigas cercanas, normalicen un "puta de mierda" de quien se supone las ama.


Son cola inminente de cada caso de violencia contra una mujer. El infaltable cuestionador de la conducta de la víctima, casi siempre el mismo que justifica al agresor. El que siente pena por el cargamontón del pegalón. El que pide sufi, el que dice que no fue para tanto, que no justifica que le jodan, para siempre, la imagen. El que dice que “ya mucho escándalo, ya qué tanta huevada”.

Y con pena admito que creo que casi me he acostumbrado. Me ha dejado, cada vez más, de sorprender ese machismo repugnante, sin vergüenza, disfrazado de razonabilidad y cabezas frías. Ahí siempre ha estado y pareciera que nunca fuera a desaparecer.

Pero hay algo que me sulfura. Y es que no hablo solo de los hombres. Porque en este país de mentalidad ancestral el machismo está tan implantado que ya ni tiene género. Las mujeres en el Perú son machistas.

Conozco decenas hombres intachables que revientan de rabia con nosotras cuando nos agreden. Hombres que le cierran la boca al primer energúmeno que se atreve a culpar a la víctima o a justificar al agresor.

De los otros, de los machistas, conozco cientos. Están en todos lados. En las redes sociales, en las comidas familiares, en las reuniones de amigos.

Pero a lo que no me acostumbro es a que, ahí, a su costado, están las mujeres machistas. Está la congresista Maritza García, está la indolente que comenta en redes, están las amigas de toda la vida, las primas, las tías.

Las mujeres son machistas. Las mujeres cuestionan a las mujeres agredidas. Luego de condenar la violencia –y tras un "pero" que supuestamente expiada- les dicen locas, sacavuelteras, moviditas, pendejas.

No me acostumbro a que ustedes, amigas cercanas, normalicen un "puta de mierda" o un "no vas a salir vestida así" de quien se supone las ama. No me acostumbro a que sienten en su mesa a quien saben perfectamente le ha levantado la mano -o a estado cerca- a una de nosotras.

No puedo entenderlas, y me duele. Porque ninguna de ustedes no ha pasado miedo caminando de noche, en una calle desolada, frente a un grupo de hombres desconocidos. Porque ninguna no ha tenido pánico de quedarse sola en un taxi en la madrugada. Porque a ninguna no se le ha hecho, alguna vez, un nudo en la garganta por un grito o un puñetazo en la pared de quien se supone las quiere.

La pandemia del machismo no es culpa solo de los hombres. Son los hombres quienes la ejecutan a través de comentarios, metidas de mano, golpes, violaciones, matanzas. Pero las mujeres la toleramos, la normalizamos y la hacemos nuestra. La traspasan madres a hijas (gracias mamá por ser una escasa e invaluable excepción). La incentiva el raje, el chisme, el prejuicio casi obligatorio.

Mujeres, por favor. Ayer fue en Miraflores, ayer fue en Huaycán, ayer fue una periodista famosa y empoderada. No esperes a que tu cabeza choque el cemento. No esperes a que alguien que pesa 20 kilos más que tú te patee en el piso. No esperes a sentir el cachetadón de la realidad para entender que no hay que ser cojuda, ni pendeja ni movidita para que te pase. Y que eso, además, importa una mierda.

Mañana -qué triste, pero qué cierto- podemos ser nosotras. Y de alguna manera -en la calle, en un trabajo, en una discoteca- seremos nosotras. Y jamás –jamás, carajo- será nuestra culpa.


Comparte esta Noticia:





Diseño y desarrollo hecho por UNA SOLUTIONS