(EDITORIAL): Conmemorando a un asesino

2017-10-09 07:00:00

Altavoz 

El "che" Guevara, en lugar de ser idolatrado, debería ser expuesto como lo que realmente es: un recordatorio nefasto de por qué jamás se debe asesinar a personas inocentes en nombre de cualquier utopía.


Hoy se cumplen 50 años de la muerte de un asesino. Ayer, en un acto vergonzoso, el presidente de Bolivia, Evo Morales, peregrinó hasta la tumba de este asesino y dio palabras en su honor. Ernesto "el che" Guevara, una de las figuras más emblemáticas de la revolución cubana, es tal vez el mito más absurdo construido en América Latina. Guevara no solamente no fue un gran estratega militar ni un ideólogo respetable, sino que su fanatismo llegaba al punto de justificar la violación de derechos humanos para imponer sus ideas fracasadas. 

Basta con leer algunas de las cosas que escribió antes de morir en Bolivia para conocer quién realmente era el "che" Guevara. En su auobiografía titulada "Ernesto: Una Biografía del Che Guevara en Sierra Maestra", el esbirro de Fidel Castro llegó a decir que se sentía "vivo y sediento de sangre". En su "Mensaje a la Tricontinental", Guevara hizo un elogio del odio como motor de los revolucionarios, quienes para él debían ser "máquinas de matar":" El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. 

Guevara, además de defender ideas psicópatas, asesinó personas por sospechas sin comprobar y ordenó ejecuciones a personas inocentes. Incluso después de derrotar al ejército de Fulgencio Batista, Guevara dispuso ejecuciones en La Cabaña, un lugar donde había políticos, periodistas, militares y empresarios presos. Ningún contexto "revolucionario" justifica el asesinato a sangre fría de personas rendidas y de otras que ni siquiera tuvieron un juicio justo. 

La mejor manera de evaluar el legado del "che", sin embargo, es ver qué sucedió con aquellas ideas por las que creyó justificado matar. Y la verdad es que el tiempo ha demostrado que la arrogancia violentista del "che" no era más que un fanatismo ciego e ignorante. Cuba, frente a países como Estados Unidos, Canadá o incluso Perú, es un infierno en la tierra. No solamente existe pobreza, sino que ninguna libertad está asegurada y no hay esperanzas de un mejor futuro. El "che" Guevara, en lugar de ser idolatrado, debería ser expuesto como lo que realmente es: un recordatorio nefasto de por qué jamás se debe asesinar a personas inocentes en nombre de cualquier utopía.


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