(EDITORIAL): El abuso de Basombrío
Opinión
Carlos Basombrío
FUENTE: Exitosa

2017-10-06 08:14:00

Altavoz 

"En nuestro país, lastimosamente, la idea de la prisión preventiva se ha desvirtuado por completo y se utiliza y exige sin el mayor tino, como si se tratara de una sentencia anticipada y sin juicio previo. Esto ha hecho que personas inocentes sean encerradas en prisión, vivan en pésimas condiciones y –por si fuera poco- convivan con los peores delincuentes"-


Entre peores cosas que le pueden ocurrir a un peruano está ser enviado a prisión. Salvo los más importantes delincuentes, que a menudo controlan las cárceles o gozan de beneficios como Vladimiro Montesinos, la mayoría de los presos pasa sus días sin las más mínimas condiciones que demanda una vida digna. Hace unos meses la entonces ministra de Justicia, Marisol Pérez-Tello, visitó el penal de Picsi en Chiclayo y lo describió como "terrible" pues estaba tan hacinado que los presos dormían en el suelo, en celdas sucias y amontonadas. Se supone que nuestro sistema penal tiene por fin resocializar, pero todos sabemos que esta es una gran mentira y que las cárceles en el Perú son una suerte de escuelas del delito en las que manda el más fuerte.

Cuando se explican las pésimas condiciones que atraviesan los penales en nuestro país son muy pocos los que le prestan la debida importanvia a este problema. Al fin y al cabo, muchos peruanos están de acuerdo con la política de "mano dura" que dicta que a los delincuentes se los debe castigar sin mayores consideraciones. La cuestión, sin embargo, es que las cárceles peruanas no solo están llenas de delincuentes. Si las prisiones en el Perú tienen una sobrepoblación de más del 120% es porque alrededor del 40% de los reos no tiene una sentencia firme. Algunos de este 40% no tienen condena firme porque han apelado a su sanción, pero la gran mayoría simplemente no tiene ningún tipo de condena: están en prisión preventiva.

En nuestro país, lastimosamente, la idea de la prisión preventiva se ha desvirtuado por completo y se utiliza y exige sin el mayor tino, como si se tratara de una sentencia anticipada y sin juicio previo. Esto ha hecho que personas inocentes sean encerradas en prisión, vivan en pésimas condiciones y –por si fuera poco- convivan con los peores delincuentes. Peor aún, el ministro Carlos Basombrió ha impulsado un decreto legislativo que amplía de tres a cuatro años el plazo máximo de prisión preventiva para los delitos de crimen organizado y que ha sido criticado por distintas organizaciones entre las que se encuentran la Defensoría del Pueblo y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Y es que, el decreto legislativo del gobierno de Peruanos Por el Kambio desvirtúa por completo la idea de la prisión preventiva. Se supone que esta es una figura "excepcional" que debería ser utilizada la menor cantidad de tiempo y de veces posible ya que nuestro sistema jurídico tiene como pilar fundamental a la presunción de inocencia. En otras palabras, a la idea de que nadie es culpable –y por tanto no puede ser sancionado- hasta que se pruebe lo contrario en un juicio justo. Enviar a prisión por cuatro años sin condena a personas para darle más tiempo a la Fiscalía de investigar es un despropósito y una muestra de que el gobierno en vez de buscar hacer más eficiente al sistema de justicia prefiere recortar los derechos de todos los peruanos.

Si el gobierno realmente quiere combatir la delincuencia, la solución no son medidas facilistas como aumentar el plazo máximo de la prisión preventiva, sino reformar el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Policía y el sistema penitenciario. Puede que se trate de cambios difíciles, pero es la única manera de poner fin al problema de la delincuencia. La alternativa, de ningún modo, puede ser abusar de una figura que envía a inocentes a la cárcel como lo es la prisión preventiva.


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