(EDITORIAL): No es solo por la independencia
Opinión
FUENTE: Difusión

2017-10-05 07:00:00

Altavoz 

La pelea mediática entre el gobierno y la Generalidad de Cataluña solo está sirviendo para desviar la atención de los españoles de los gravísimos problemas sociales, económicos y de corrupción que atraviesan tanto España como Cataluña. 


Cataluña se ha convertido, de un día para otro, en el centro de atención de Europa y las Américas. Las imágenes de la violencia con la que el gobierno de Mariano Rajoy reprimió a quienes querían votar por la independencia han dado la vuelta al mundo y han generado miles de muestras de solidaridad con la causa catalana. En España, el presidente ha recibido el respaldo de quienes creen en la unidad española y ha mostrado que actuará con "mano dura" frente a la amenaza independentista.  

El debate sobre lo que sucede hoy en Cataluña está mayoritariamente centrado en si los catalanes deberían poder o no declararse como un Estado independiente. Este, sin embargo, no sea el fondo del asunto. La independencia es la consecuencia, no la causa, de problemas bastante mayores que atraviesa España y que hacen que los catalanes sientan que las demás regiones le están "robando". La discusión sobre la independencia ha terminado convirtiéndose en la excusa para un show entre Mariano Rajoy y Carles  Puigdemont (presidente de la Generalidad de Cataluña) del cual los sucesos del domingo han sido solo el episodio más sangriento. 

Aquí no se trata de tomar partido por el Partido Popular (el de Rajoy) o por el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDEC). Ambos están implicados en gravísimos escándalos de corrupción que ensombrecen sus gestiones. Aunque el PDEC es de formación reciente, es el partido sucesor de la Convergencia Democrática de Cataluña, cuyo líder histórico, el expresidente de la Generalidad de Cataluña Jordi Pujol, se encuentra en prisión incondicional (el equivalente a prisión preventiva en el Perú) por presuntamente haber incurrido en blanqueo de dinero. 

Pese a que los independentistas de han convertido en víctimas a ojos de muchos por la violencia del gobierno, la verdad es que Puigdemont no exige la separación de España por una discriminación especial que sufran los catalanes. Lo hace a pesar de que las encuestas revelan que menos de la mitad de catalanes quiere la independencia y apelando a los sentimientos más primitivos y tribales que empujan toda causa nacionalista. Más aún, el movimiento matriz del que es heredero el PDEC no tuvo siempre como reivindicación histórica la independencia de Cataluña. Artur Mas, el presidente del PDEC, empezó a hablar de la independencia luego de ser elegido presidente de Cataluña por la Convergencia Democrática, en plena crisis económica. Ante la insatisfacción de los catalanes, Mas empezó a endilgarle la responsabilidad al gobierno central. 

Rajoy, por su parte, ha armado un espectáculo absurdo e innecesario. Sabiendo que una gran parte de los catalanes estaba en contra del referendo y que la comunidad internacional no lo reconocía, no tenía ninguna necesidad de alimentar más el conflicto apelando a la represión. Lo más razonable era dejar que voten si quisieran y hacer una campaña que busque mostrar su punto, es decir, que España y Cataluña se benefician mutuamente. La violencia solo ha exacerbado a los independentistas y ha convertido en víctimas a quienes no lo son. 

Evidentemente, la causa independentista no es una mera cortina de humo y muchas personas están completamente comprometidas en llevarla a cabo. Sin embargo, no debemos perder de vista que España fue sumamente afectada por la crisis económica del 2008 y que los catalanes estuvieron sumamente descontentos con los recortes presupuestarios hechos por Artur Mas tras la crisis. La pelea mediática entre el gobierno y la Generalidad solo está sirviendo para desviar la atención de los españoles de los gravísimos problemas sociales, económicos y de corrupción que atraviesan tanto España como Cataluña. 


Comparte esta Noticia:





Diseño y desarrollo hecho por UNA SOLUTIONS