(EDITORIAL): Vacacionar para no representar
Opinión
FUENTE: Instagram

2017-10-04 08:18:39

Altavoz 

La semana de la representación no es menos importante que el periodo ordinario de legislatura en el que esperaríamos que los congresistas no pidan vacaciones. 


Si la aprobación del Congreso es de un miserable 19% no es porque los peruanos no valoremos lo que nuestros legisladores hacen por el país: es porque somos perfectamente conscientes de lo mal que hacen su trabajo. Y es que, en un gran número de oportunidades, los parlamentarios nos han demostrado que se preocupan más por sus intereses privados que por mejorar la vida de los peruanos que más lo necesitan. 

Lo que ha sucedido con el congresista de Alianza Para el Progreso, Richard Acuña, es prueba fehaciente de que el Congreso tiene bien ganada su mala reputación. Hace unos días se reveló que el hijo de César Acuña había viajado con su novia a Italia en plena semana de la representación. Esta semana, se supone, los congresistas deberían aprovecharla para escuchar a sus electores y viajar a los lugares por los que fueron electos. En el caso de Richard Acuña, a La Libertad, una provincia que está lejos de no tener problemas. 

La excusa que dio el también segundo vicepresidente del Congreso por haber realizado este viaje fue que pidió permiso hace 4 o 5 meses y no utilizó dinero público para ir a Italia con su novia. Sin embargo, ayer se conoció que la solicitud de permiso presentada por Acuña es del 25 de setiembre, es decir, de apenas un día antes de que se fuera de viaje. Más aún, nos enteramos de una curiosa coincidencia: mientras estaba de paseo por Italia celebró el aniversario con su novia. 

Si bien el congresista Yonhy Lescano ha adelantado que la Comisión de Ética probablemente no investigará el caso ya que a Richard Acuña se le otorgó el permiso y por tanto no existe ninguna falta formal, lo cierto es que su acción es reprobable. Para empezar, Acuña trató de engañarnos a todos los peruanos sobre la fecha en la que hizo la solicitud de permiso. El hecho de que haya dado información falsa solamente revela que es consciente de que no hizo lo correcto. 

Sin embargo, lo más importante es que la acción de Richard Acuña revela lo poco interesado que está por ejercer su principal función como congresista: representar a los peruanos. La labor de parlamentario no es como cualquier otra, sino que implica un compromiso especial ya que cada legislador toma decisiones sobre las vidas de los 30 millones de peruanos. La semana de la representación no es menos importante que el periodo ordinario de legislatura en el que esperaríamos que los congresistas no pidan vacaciones. 

Tal vez la Comisión de Ética no investigue el caso, pero Alianza Para el Progreso debería -si es que de verdad quiere tomar ser un partido institucional- tomar cartas en el asunto para que sus congresistas efectivamente representen a los ciudadanos. Por todos los beneficios que les damos a los parlamentarios, desde gasolina hasta seguridad, tenemos derecho a exigirles que hagan bien su labor y que no mientan, porque eso solo aumenta la desprestigio del Congreso.


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